Ubicado a orillas del embalse de Yesa, en la provincia de Zaragoza, Ruesta es un pueblo que quedó deshabitado hace más de 60 años debido a la construcción de dicha infraestructura. Sin embargo, este enclave histórico ha experimentado en los últimos años un resurgir turístico que lo ha convertido en un destino atractivo tanto para visitantes como para peregrinos del Camino de Santiago.
Un enclave histórico con siglos de historia
Los orígenes de Ruesta se remontan al siglo XI, cuando se desarrolló en torno a un castillo de origen musulmán, desempeñando un papel estratégico en la defensa del Reino de Aragón. Durante siglos, sus calles fueron testigo del paso de agricultores, comerciantes y peregrinos que transitaban la ruta jacobea. Sin embargo, con la construcción del embalse de Yesa en la década de 1960, sus habitantes se vieron obligados a abandonar el lugar.
Ruesta y su nueva vida turística
Actualmente, Ruesta ha encontrado en el turismo y en su posición dentro del Camino de Santiago una nueva razón de ser. Sus vestigios medievales, el paisaje natural que lo rodea y la posibilidad de conocer un antiguo pueblo deshabitado han despertado el interés de viajeros que buscan una experiencia única. Su recuperación ha permitido la rehabilitación de algunas infraestructuras, favoreciendo la llegada de visitantes interesados en su patrimonio arquitectónico y su entorno natural.
El castillo de Ruesta, junto con los restos de sus casas de piedra, la iglesia de San Juan Bautista y el trazado de sus calles, constituye un atractivo patrimonial de gran valor. Además, su situación estratégica dentro de la Ruta Jacobea Aragonesaconvierte a este pueblo en un punto de descanso y de interés para los peregrinos que recorren el Camino de Santiago en su tramo aragonés.
Una apuesta por el turismo rural y cultural
El renacer de Ruesta también está ligado a una apuesta por el turismo rural y cultural, sectores en crecimiento dentro de Aragón. La revalorización de su patrimonio y el entorno natural han hecho que este antiguo pueblo vuelva a estar en el mapa, atrayendo tanto a turistas como a estudiosos de la historia y la arquitectura medieval.
La iniciativa de revitalizar Ruesta se enmarca en un contexto más amplio de recuperación de pueblos deshabitados en Aragón, una región con un importante número de localidades que, a lo largo de las décadas, han quedado vacías por razones económicas y demográficas. No obstante, proyectos como el de Ruesta demuestran que la combinación de historia, naturaleza y turismo puede abrir nuevas oportunidades para el territorio.
















