España se suma a una alianza de 14 países de la OTAN para acelerar la innovación en Defensa

España participa junto a otros 13 aliados de la OTAN en una nueva estructura destinada a acelerar proyectos de innovación y experimentación en Defensa. La iniciativa puede abrir oportunidades para empresas tecnológicas, startups, universidades y centros de investigación.

La Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN crea un nuevo marco para poner en marcha proyectos multinacionales de innovación, experimentación y preparación militar con mayor rapidez. España participa junto a países como Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Canadá o Suecia.

La velocidad con la que una nueva tecnología pasa del laboratorio a una aplicación militar se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la Defensa. La OTAN quiere acortar esos plazos y acaba de poner en marcha una nueva estructura en la que España participará junto a otros 13 países aliados para desarrollar proyectos conjuntos de innovación, experimentación y preparación de las fuerzas.

La Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN (NSPA) ha creado la denominada Innovation and Readiness Support Partnership (IRSP), una asociación que entró en funcionamiento el pasado 1 de septiembre. El nuevo marco reúne inicialmente a Canadá, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Países Bajos, Noruega, España, Suecia, Turquía y Reino Unido.

La iniciativa pretende facilitar que varios países puedan colaborar con mayor agilidad cuando identifiquen una necesidad tecnológica o una capacidad de interés común. Su ámbito abarca desde la innovación y las pruebas hasta la experimentación y la preparación militar, contemplando escenarios que van desde situaciones de paz hasta crisis o conflictos.

Proyectos dirigidos por los propios países

Una de las características de la nueva asociación es que no todos los miembros tendrán que participar necesariamente en los mismos programas. La estructura estará organizada mediante diferentes grupos de proyectos, cada uno dedicado a áreas concretas de capacidades.

Serán los propios países participantes los que lideren estos grupos y aporten los especialistas necesarios. La Oficina de Planificación y Desarrollo de Adquisiciones de la NSPA se encargará de alojarlos y proporcionar el soporte administrativo y operativo necesario para su desarrollo.

El planteamiento busca crear una estructura relativamente ágil que permita incubar proyectos colaborativos y convertir necesidades compartidas en soluciones multinacionales. De esta forma, varios aliados podrán poner en común conocimientos, recursos y capacidades sin tener que desarrollar individualmente todas las fases de un proyecto.

La iniciativa cobra especial importancia en un momento en el que tecnologías procedentes en buena medida del ámbito civil están modificando rápidamente las capacidades militares. Inteligencia artificial, sistemas autónomos, comunicaciones avanzadas, ciberseguridad, espacio, nuevos sistemas energéticos o biotecnología forman parte de un escenario en el que los ciclos tradicionales de adquisición militar pueden resultar demasiado lentos.

Una oportunidad para la industria tecnológica española

La incorporación de España a esta estructura tiene una vertiente que va más allá de las Fuerzas Armadas. La participación en proyectos multinacionales puede abrir nuevas posibilidades para empresas, startups, universidades y centros tecnológicos españoles capaces de aportar soluciones aplicables a Defensa.

España dispone precisamente desde este año de una nueva Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa (ETID 2026), concebida como el instrumento que orienta la política de I+D+i del Ministerio de Defensa. Entre sus objetivos se encuentra disponer de una Base Industrial y Tecnológica de la Defensa sólida e innovadora y reforzar la autonomía estratégica del país.

La estrategia española pone especial énfasis en conseguir que las inversiones tecnológicas tengan impacto sobre las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas. Esa conexión entre investigación, experimentación y aplicación práctica coincide con el planteamiento de la nueva asociación creada por la NSPA.

Ya existen otros instrumentos de la OTAN que persiguen aproximar la innovación tecnológica al ámbito militar. Entre ellos destaca DIANA, el acelerador de innovación de la Alianza, que trabaja con empresas de tecnologías emergentes y facilita financiación, acceso a instalaciones de ensayo y posibilidades de validación junto a usuarios del ámbito de Defensa. Dos startups españolas fueron seleccionadas este mes para avanzar a la fase Mission Track de este programa.

De desarrollar tecnología a probarla en condiciones reales

Uno de los problemas recurrentes de la innovación en Defensa aparece precisamente entre el desarrollo de una tecnología y su utilización efectiva. Una solución puede funcionar en un laboratorio y, sin embargo, necesitar todavía numerosos ensayos, adaptaciones, certificaciones e integración con otros sistemas antes de estar preparada para su utilización operativa.

La experimentación se convierte por ello en una fase fundamental. España también está reforzando este ámbito. El Ministerio de Defensa ha avanzado durante 2026 en iniciativas relacionadas con bancos de pruebas, validación tecnológica, integración de sistemas, modelado, simulación y campañas experimentales orientadas a tecnologías emergentes y nuevas capacidades de Defensa.

A ello se suma el creciente protagonismo de la inteligencia artificial. El Ministerio de Defensa trabaja actualmente en diferentes iniciativas relacionadas con la aplicación responsable de esta tecnología al ámbito militar y con la participación española en programas internacionales. En septiembre, el CESTIC reunió a varios ministerios para abordar la posición española dentro de REAIM/NEXUS, una iniciativa internacional sobre inteligencia artificial responsable aplicada a Defensa.

La nueva asociación de la NSPA se incorpora así a un ecosistema europeo y atlántico de innovación militar cada vez más amplio. Para España, participar desde el nacimiento de esta estructura puede facilitar el acceso a proyectos multinacionales, pero también plantea el reto de conseguir que las capacidades de su industria, sus centros tecnológicos y sus universidades encuentren espacio dentro de esos programas.

En una etapa en la que los presupuestos de Defensa están creciendo con fuerza, la competición ya no se limita a producir vehículos, aeronaves, radares o sistemas de armas. Una parte importante de la capacidad militar de las próximas décadas dependerá de quién consiga desarrollar, probar e incorporar nuevas tecnologías con mayor rapidez. La alianza impulsada por la NSPA nace precisamente para intentar reducir esa distancia entre una innovación prometedora y su utilización efectiva por las fuerzas armadas.

 

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