A sus 37 años, Kimberley Tell ya ha construido una carrera que muchos actores tardan décadas en lograr. El Saraqusta Film Festival lo sabe bien y, por eso, le entregará el Premio Saraqusta el día de la inauguración de su sexta edición, el 24 de abril de 2026. Es un reconocimiento merecido a una intérprete que ha convertido el género de época en su territorio natural sin perder nunca frescura ni autenticidad.
Nacida en Lanzarote el 10 de marzo de 1989, de madre inglesa y padre danés, Tell creció entre tres culturas y tres idiomas. Estudió Bellas Artes en Barcelona, se pagó la carrera cantando y modelando, y nunca abandonó la pintura ni la música (es vocalista del grupo Primary Colors). Esa formación artística tan completa se nota en cada uno de sus personajes: construye capas emocionales con la misma precisión con la que pinta un cuadro o compone una melodía.
Su salto a la primera línea llegó con papeles que exigían rigor histórico. En Velvet ya demostró que podía habitar los años 50 con naturalidad. Luego vinieron 45 revoluciones (la España de los sesenta), el drama bélico Ebro, de la cuna a la batalla y, sobre todo, su trabajo más aplaudido hasta la fecha: la reina Victoria Eugenia de Battenberg en la serie Ena (TVE, 2025). Su transformación física y emocional en esa producción ha sido destacada por la crítica como una de las mejores interpretaciones de una figura real en los últimos años del audiovisual español.
En cine, su paso por Planeta 5000 (2020), rodada íntegramente en Aragón, la conecta emocionalmente con el festival que ahora la premia. Pero no se trata solo de currículum. Tell aporta al cine histórico algo que escasea: una mirada contemporánea sin anacronismos. Sus personajes no son meras figuras de museo; son mujeres complejas, contradictorias y profundamente humanas.
¿Por qué importa Kimberley Tell? Porque está demostrando que el cine de época no necesita estrellas consagradas de otra generación para conectar con el público actual. Con su mezcla de raíces internacionales, preparación actoral sólida (ha estudiado en Barcelona y Nueva York) y una sensibilidad artística que va más allá de la interpretación, representa el futuro del género en España. Es la prueba de que se puede ser joven, polifacética y, al mismo tiempo, rigurosa con la historia.
El Saraqusta Film Festival, que celebra precisamente el cine que mira al pasado para entender el presente, ha elegido a la intérprete perfecta para abrir su sexta edición. El 24 de abril, cuando Kimberley Tell recoja su premio en Zaragoza, no solo se reconocerá una trayectoria: se celebrará el relevo generacional que el cine histórico español tanto necesitaba.
Bienvenida al festival, Kimberley. Tu corona ya tiene nombre: Premio Saraqusta.

















