La Vera de Moncayo vuelve a situarse en el mapa gastronómico nacional con la IX Feria de la Trufa, que se celebra del 9 al 11 de enero y que inaugura oficialmente el calendario trufero de 2026. Una cita ya consolidada para cocineros, restauradores, distribuidores y profesionales vinculados a la alta gastronomía y al producto de origen .
El momento no es casual. La Tuber melanosporum se encuentra ahora en su mejor punto de calidad, y la feria permite acceder a trufa fresca directamente del productor, además de conocer tendencias, técnicas y aplicaciones culinarias en un contexto marcado por una campaña excepcional en volumen, pero compleja en precios.
Un escaparate profesional del “diamante negro”
Con una treintena de expositores y el 100 % del espacio ocupado, la feria mantiene un planteamiento claramente profesional: venta directa de trufa, empresas de suministros, viveristas, productos trufados y un completo programa técnico y gastronómico.
Para el sector de la restauración, Veratruf no es solo un mercado, sino un punto de contacto con el origen del producto y con otros actores clave de la cadena. Según Truzarfa, representada por su presidente Jesús López, 2025 ha sido un año “histórico y desastroso” al mismo tiempo: alta calidad y cantidad, pero precios bajos por la coyuntura internacional.
Gastronomía en directo y formación aplicada
El programa gastronómico vuelve a ser uno de los grandes atractivos para el profesional. La cocinera Mónica A. Benítezprotagoniza tres showcookings centrados en elaboraciones donde la trufa es protagonista real, no un mero reclamo. Platos pensados para trasladar ideas directamente a la carta: desde brioche de setas con trufa hasta risottos, canelones y elaboraciones dulces trufadas.
A ello se suma el tradicional maridaje profesional con vinos de la Campo de Borja y aceites de la Sierra del Moncayo, una propuesta especialmente interesante para jefes de sala y responsables de compras.
Técnica, conocimiento y futuro del sector
Más allá de la cocina, la feria refuerza su perfil técnico con charlas especializadas sobre truficultura regenerativa, mecanización y gestión de plantaciones maduras, a cargo de expertos como Marcos Morcillo, además de talleres demostrativos del CITA sobre aromas y microscopía en trufa.
Todo ello convierte a Veratruf en algo más que una feria local. Es un punto de encuentro entre campo y cocina, entre productor y restaurador, en un momento en el que la trufa vuelve a exigir conocimiento, respeto al producto y criterio profesional en su uso.
Para quienes trabajan con el “diamante negro” o quieren hacerlo con mayor rigor, Vera de Moncayo ofrece este fin de semana una oportunidad difícil de encontrar en otro momento del año.















