La historia avala el eslogan de Zaragoza Ciudad de Cine porque aquí se grabó la primera cinta española de la que hay constancia. Era octubre del año 1896 cuando Eduardo Jimeno plantó su cámara en el corazón de la ciudad para registrar la Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza. De aquello han pasado 130 años y desde entonces han llegado muchos otros rodajes a la capital maña. Algunos con estrellas hollywoodienses como ocurrió en los años 50 con el film Salomón y el reina de Saba, y otros con proyectos nacionales tan recientes como exitosos, tal es el caso de Las niñas o La Estrella Azul.
No solo cine, también series de tv, spots publicitarios, documentales o todo tipo de producciones audiovisuales eligen localizaciones zaragozanas. Sin salir de la ciudad se dispone de ambientes históricos en el casco antiguo y en monumentos como el Paraninfo o la Aljafería. O existen escenarios futuristas como el entorno del recinto Expo. Por no hablar de la versatilidad de ambientes naturales, unas veces desérticos y otras tremendamente verdes. En definitiva, se cuenta con escenarios para todo tipo de tramas.
En los últimos años la Zaragoza Film Office (ZFO), integrada en el Área de Cultura, Educación y Turismo del Ayuntamiento de Zaragoza, ha sido la encargada de favorecer la realización de rodajes audiovisuales en la ciudad. Se trata de una oficina que se concibe como ventanilla única para atender a las necesidades de las empresas y actividades relacionadas con el rodaje y grabación de películas de cine en el municipio.
Tal y como nos cuenta Adriana Oliveros, presidenta del Clúster Audiovisual de Aragón, desde ZFO se han facilitado recientemente la llegada de producciones como la serie estadounidense de ciencia ficción Murderbot de Apple TV o el rodaje de Por cien millones, una miniserie de Movistar Plus+ dirigida por Nacho García Velilla. “De ellos y de otros rodajes nos llega un feedback muy positivo sobre las condiciones de la ciudad. Y también sobre el servicio online que ofrece Zaragoza Film Office, ya que se pueden hacer de forma online distintas gestiones, solicitar permisos o contactar con varios servicios municipales, como la policía o parques y jardines, todo ello imprescindible antes de iniciar cualquier rodaje. Es algo novedoso y muy pocas oficinas film commission ofrecen esta posibilidad”.
Esa novedad es lógica teniendo en cuenta que la creación de ZFO es relativamente reciente. En cambio tiene una trayectoria algo más larga Aragón Film Commission, auspiciada por el Gobierno Autonómico y cuyo rango de acción es todo el territorio de la Comunidad. Su director es David Lozano y la labor de esta oficina es clave para que cada vez más rodajes internacionales se fijen en Aragón. De manera que si hace unos años llegó Ridley Scott para filmar su Reino de los Cielos en Loarre en los últimos tiempos han aterrizado en Riglos o en Belchite grandes producciones del universo Marvel como la tercera entrega de Venon o la película Spiderman lejos de casa.

Lozano indica que: “Desde Aragón Film Commission gestionamos directamente rodajes. Por ejemplo en el último año y medio hemos intervenido en alrededor de 40, mientras que las consultas han superado ampliamente el centenar. De todos modos, hay que matizar que estas cifras incluyen tanto proyectos pequeños como producciones más ambiciosas de cine, televisión y publicidad”.
Pero la tarea de Aragón Film Commission va más allá de contactar con las productoras audiovisuales. “Además, coordinamos un valioso tejido de oficinas locales de cine. Eso permite un efecto multiplicador. Las oficinas de Zaragoza, Teruel y Monegros llevan a cabo un valiosísimo trabajo desde sus respectivos territorios y es un lujo poder colaborar con ellas”.
Esa colaboración no solo abarca organismos oficiales. Un parte clave de este singular ecosistema son las empresas privadas que asisten a esos rodajes. Algunas veces desde una perspectiva más técnica, pero sobre todo desde el apartado de servicios. En este campo tiene una larguísima experiencia la empresa Rodar en Aragón y su cabeza visible es el empresario Fernando Monzón.
Monzón ha trabajado por ejemplo para los rodajes de la serie británica Vampire Academy o ha colaborado en Belchite con los productores de la famosa Walking Dead. “Como productora local tratamos de dar servicio a las grandes productoras cinematográficas de fuera. Les proporcionamos desde los imprescindibles vehículos tintados para las estrellas hasta los caterings que nos demandan, pasando por el personal para cortar el tráfico o los extras. Todo esto es muy importante en un rodaje y es lo que más buscan las grandes producciones, ya que por regla general ellos suelen traer de por sí un enorme elenco artístico y también técnico”.
Al echarle una ojeada a todos esos títulos de películas y series de renombre internacional se confirma que el atractivo de las localizaciones de Aragón. Lo cual también usan las ficciones españolas. Basta con recordar que en tierras de Teruel se grabó el inicio de Sirat, la última película española nominada al Oscar, o que por aquí han pasado Berlanga, Vicente Aranda, Bigas Luna e incluso Almodóvar que eligió Fanlo para ambientar su Julieta. Y sin duda los creadores aragoneses también han sido profetas en su tierra con diversas películas grabadas en Zaragoza, ya que al citado Nacho García Velilla se suman Paula Ortiz, Pilar Palomero, Miguel Ángel Lamata o Javier Macipe.
Sin embargo, ahora se pretende dar un paso más allá. El próximo septiembre va a comenzar su andadura el proyecto de Distrito 7, impulsado desde la Dirección General de Proyectos Estratégicos y Proyección Exterior, dependiente de Alcaldía. Y en cuanto su gestión, se ha asignado al Área de Economía, Transformación Digital y Transparencia del Ayuntamiento de Zaragoza.
Ángel Lorén, Consejero de Presidencia del Consistorio, describe así el proyecto: “El objetivo de Distrito 7 es crear un ecosistema de especialización industrial que aúne las diferentes actividades de la cadena de valor del sector audiovisual: desde formación hasta exhibición, contemplando investigación, emprendimiento, empresa y producción; que consiga posicionar la ciudad de Zaragoza dentro del panorama audiovisual nacional e internacional”.
Para lograrlo el primer paso ha sido recuperar el inmueble abandonado de la antigua fábrica Giesa, ubicada en el barrio de Montemolín y donde hasta hace unas décadas se hacían ascensores. Ahora todo ese solar se va convertir en Distrito 7.

Tendrá una superficie total de más de 15.000 metros cuadrados, de los casi un quinta parte será un gran plató exterior. Mientras que el proyecto de recuperación arquitectónica contempla que el antiguo edificio inaugurado en 1945 albergue entre otras cosas dos salas de exhibiciones o un área de emprendimiento para la producción audiovisual entendida en el más amplio sentido contemporáneo, es decir de producción cinematográfica, televisión, de videojuegos o de generación VFX. Además de toda una zona de aulas para impartir formación específica. De hecho esta faceta formativa ya se sabe incluso que va a correr a cargo del Grupo San Valero que ha diseñado la oferta formativa tanto de grado medio como de grado superior que a partir del curso que viene se va a impartir en Distrito 7.
Hasta aquí llega la fase 1 del proyecto, pero en una segunda fase se va a construir un nuevo espacio destinado a acoger tres platós interiores de 800, 1.000 y 1.300 metros cuadrados. Y uno exterior en la plaza anexa.
Todos los profesionales consultados tienen depositadas muchas esperanzas en esta nuevo hub tecnológico. Incluso el propio Lorén indica que: “nace con la aspiración de facilitar y generar una gran cantidad de interacciones con diferentes entidades, sean o no municipales, siempre centradas en el ámbito audiovisual”.
Por su parte David Lozano está convencido de que: “Distrito 7 marcará un punto de inflexión porque viene a solucionar problemas que teníamos hasta ahora como la falta de platós o de posibilidades de producción virtual. Además la existencia de esta infraestructura ayuda a completar nuestra oferta de servicios y posiciona mejor a la comunidad respecto al futuro audiovisual en lo relativo a la tecnología. En definitiva y sin duda, la puesta en marcha de Distrito 7 es una buena noticia”.
Monzón por su parte, tras muchos años trabajando en los rodajes de cine de aquí y de fuera de Aragón, también ha depositado esperanzas en este proyecto: “Tenemos unas localizaciones maravillosas. Ahora podemos tener unos platos literalmente de cine. Todo eso es muy importante para atraer grandes producciones del extranjero, que son las que dejan mucho, muchísimo dinero. Pero también hay que atender a una tercera parte muy importante. El personal. En cuanto al técnico ya contamos con profesionales destacados y mejores que habrá con una buena formación. Pero algo clave es tener una buena red de servicios que atiendan a las productoras. Es decir, solucionarles las cuestiones no solo de alojamiento o catering, sino sus desplazamientos, la coordinación de equipos, buenas carpas para los descansos en los rodajes y un sinfín de detalles de servicio que tenemos que hacer los productores locales. Quizás no sea tan vistoso como formar guionistas o estupendos operadores de cámara, pero es vital para que el tejido audiovisual crezca en la ciudad”.
Adriana Oliveros es buena conocedora del proyecto ya que como Presidenta del Clúster Audiovisual ya que ha participado en diversas reuniones sobre Distrito 7 y también ella lo ve como buenos ojos. “Desde el Clúster creemos que semejante infraestructura tecnológica será importante para generar empleo de calidad. Pero también hay que concebirlo como la punta de lanza. Es decir, hay que conectarlo con un plan estratégico para el audiovisual en el que trabajemos en todos los niveles de administración juntos”.

Su teoría es que una infraestructura como esta es de las que atan el talento a la comunidad y fomenta empresas. “Pero que hay que trabajar más allá. Por ejemplo en una política de mejora en el campo de los incentivos, entre otras cosas para competir con territorios vecinos. Y además porque este tipo de incentivos acarrea rentabilidad. No es que lo diga yo. Un estudio elaborado por Olsberg SPI para Spain Film Commission concluye que por cada euro invertido mediante incentivos fiscales se generan nueve euros adicionales en la economía”.
En la actualidad en Aragón, y en realidad en toda España, el Gobierno nacional aprobó un incentivo fiscal del 30% para producciones internacionales. Mientras que esos incentivos se han ampliado por parte de la Comunidad Foral de Navarra hasta un 50%, e incluso más en según que situaciones en el caso de Euskadi o Canarias.
“¿Cómo podemos superar eso?”, se pregunta Oliveros, “poniendo en valor otros puntos. Empezando por nuestra ubicación geográfica entre los dos grandes polos audiovisuales de este país, Madrid y Barcelona. Dos lugares donde hay tantos rodajes que incluso tienen problemas de saturación. Ahí, entramos nosotros ofreciendo una ciudad más amable, con todo tipo de infraestructuras y servicios, y muchísimos menos problemas. Por ejemplo en una cuestión tan sencilla como la cantidad de tráfico. Cerrar una calle en Barcelona puede ser una odisea, mientras que aquí es algo mucho más sencillo”.
Por otro lado tanto Adriana Oliveros como David Lozano coinciden que ya existe una buen red de profesionales técnicos del audiovisual en la Comunidad Autónoma, pero que la formación proyectada en Distrito 7 va a suponer un salto de calidad. Lozano cuenta que: “Desde hace años, Aragón ha consolidado una oferta de profesionales capaces de dar respuesta a las necesidades -tanto técnicas como de servicios- que genera un rodaje de alto presupuesto, un hecho que queremos visibilizar, que se conozca más fuera de nuestro territorio. Nuestro interés, además, es que esa oferta estable continúe aumentando y que llegue un momento en que nadie necesite irse de Aragón para desarrollarse profesionalmente en el sector del audiovisual”
“Solo en el Clúster Audiovisual tenemos 57 empresas, algunas estrechamente vinculadas al cine, pero también de ingeniería audiovisual, para congresos, conciertos o de servicios. Todas están en el reto de crecer y de participar en ese ecosistema que va a unificar Distrito 7”, afirma Adriana Oliveros.
Una de esas empresas es Rodar en Aragón y Fernando Monzón espera que todo eso fructifique realmente y que se trabaje en la atracción de grandes rodajes internacionales. “Somos empresas, o sea, queremos ganar dinero. Y ahí está el volumen importante. Para eso necesitamos ir todos a una y evitar las trabas, por ejemplo evitar ciertas duplicidades administrativas que a veces hemos sufrido”.
La importancia económica de la actividad audiovisual está contrastada. Fuentes del Ayuntamiento de Zaragoza valoran en aproximadamente 6 millones de euros el impacto que han tenido en la ciudad los rodajes de los últimos cinco años. Una cadena de actividad que se extiende a hoteles, restaurantes, transporte, comercio, proveedores técnicos y servicios auxiliares. Sin olvidar el valor reputacional que supone situar a la capital aragonesa y a toda la Comunidad Autónoma en el mapa internacional de la producción audiovisual. O sea en las pantallas de medio mundo, una oportunidad desde la perspectiva de la promoción turística.
“Es otro beneficio que dejan las grandes producciones de cine o de series de televisión, porque el turismo de pantalla está cada vez más en auge” reflexiona Fernando Monzón. Y está de acuerdo en ello Adriana Oliveros: “Hay un potencial enorme ahí. De hecho en Zaragoza ya existe una ruta de cine. Pero por mi parte, ya no entra dentro de nuestra ámbito de competencia. De momento bastante tenemos con generar ideas para el futuro de Distrito 7 y para posibilitar nuevos rodajes”.
El próximo ya llegará en septiembre. Será el largometraje Perseidas dirigido por Ignacio Lasierra y protagonizado por la actriz Natalia Huarte. Ellos y el resto del equipo rodarán en Zaragoza, en los Monegros, en Huesca y después cruzarán el charco para filmar en Uruguay.

















