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13 diciembre 2025

Análisis del consumo de carne de cerdo en Europa en 2023

En el transcurso de 2023, el consumo de carne de cerdo en Europa experimentó un descenso generalizado, con la notable excepción de Alemania e Italia, donde el consumo se mantuvo prácticamente estable. Esta tendencia se enmarca en un contexto de creciente inseguridad alimentaria y una mayor preferencia por productos listos para consumir que se alinean con la búsqueda de una alimentación saludable y conveniente.

Inflación y Consumo: Un Contexto de Presión Económica

La inflación de los productos porcinos en Europa ha sido particularmente elevada en comparación con la carne de vacuno, lo que ha impactado en los hábitos de consumo. Aunque más accesible en términos económicos, el consumo de carne de cerdo disminuyó un 6,1% en 2023, alcanzando los 39,9 kilogramos por habitante al año, mientras que el de carne de vacuno sufrió una caída más pronunciada del 8%, situándose en 13,9 kilogramos por habitante. Este descenso se atribuye, en parte, al aumento de los precios, que subieron un 11,7% para la carne de cerdo, superando los incrementos del 8% en la carne de ave y del 7,4% en la carne de vacuno.

En España, la inflación de la carne de cerdo fue particularmente pronunciada, con un aumento del 15,1% en los precios al por menor, seguida de Francia con un 9,5%, Alemania con un 7% y los Países Bajos con un 6%. Por otro lado, Dinamarca experimentó una subida más moderada del 2,4%, acumulando un aumento del 9,8% en los últimos dos años.

Consumo en descenso: un fenómeno generalizado en Europa

La presión económica derivada de la inflación ha afectado particularmente a los consumidores de bajos ingresos, quienes han reducido su consumo de carne, especialmente la de vacuno, que experimentó la mayor caída en Europa. En la Unión Europea, el consumo total de carne (excluyendo las aves de corral) ha disminuido en 3,9 kilogramos en los últimos cuatro años, alcanzando los 55,3 kilogramos por habitante, lo que equivale a 36,5 millones de toneladas. A pesar de esta disminución, las aves de corral han visto un aumento en su consumo del 4,2%, consolidándose como una opción preferida por muchos, con un promedio de 27,6 kilogramos por habitante.

El consumo de carne de cerdo, aunque también en descenso, ha mostrado una mayor resistencia en comparación con la carne de vacuno. Dinamarca y España continúan siendo los mayores consumidores, con 73,6 y 53,8 kilogramos por habitante, respectivamente, seguidos de Polonia con 50,7 kilogramos. Sin embargo, en países como los Países Bajos, la caída del consumo de carne de cerdo fue especialmente notable, pasando de 43,9 kilogramos por habitante en 2022 a 32,1 kilogramos en 2023, influenciado por una creciente presión social.

Nuevas tendencias de consumo: precariedad y comodidad

El incremento de la inseguridad alimentaria en Europa ha llevado a un número creciente de consumidores a reducir su consumo de carne debido a su coste, incluyendo la carne de cerdo. Aproximadamente el 10,5% de la población europea vive por debajo del umbral de pobreza, y el 9,5% no puede permitirse una comida que contenga proteína cárnica (carne, pollo o pescado) cada dos días. Este fenómeno es particularmente agudo en Alemania, donde el 13,3% de los consumidores se enfrenta a esta realidad, seguido de Francia con un 12,2%, una cifra que ha aumentado casi cinco puntos desde 2019.

Entre los consumidores con mayor capacidad económica, se observa una tendencia hacia la adopción de productos que equilibran la necesidad de conveniencia con consideraciones medioambientales y de salud. La planificación de las compras y la preferencia por productos listos para consumir, frescos y saludables, que requieren poco esfuerzo, ha ganado terreno. Este cambio en los hábitos alimentarios es especialmente evidente entre los jóvenes, quienes están optando por un patrón de picoteo continuo en lugar de comidas tradicionales, en respuesta al estrés individual.

Estabilidad en la proporción de flexitarianos

A pesar de estos cambios, la proporción de consumidores que se identifican como flexitarianos, aquellos que siguen una dieta predominantemente vegetariana pero que ocasionalmente consumen carne, parece haberse estabilizado. En 2021, representaban aproximadamente un tercio de los consumidores en Europa, según el estudio Smart Protein realizado en 10 países europeos.

En resumen, el mercado de la carne de cerdo en Europa se enfrenta a un escenario complejo, marcado por la inflación, el cambio en los hábitos de consumo y la creciente inseguridad alimentaria. Mientras algunos países logran mantener sus niveles de consumo, otros muestran descensos significativos, reflejando la diversidad de circunstancias económicas y sociales que influyen en las decisiones de los consumidores en todo el continente.

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