En el año 1239, en pleno proceso de la Reconquista cristiana de Al-Ándalus, se produjo un milagro que marcaría para siempre la historia de Daroca y de la cristiandad. Este acontecimiento, conocido como el Milagro de los Corporales, no solo aseguró una victoria inesperada en el campo de batalla, sino que también se convirtió en un símbolo de fe y devoción que perdura hasta nuestros días.

La Batalla y el Milagro
La historia comienza en las inmediaciones del Castillo del Xio, en la localidad valenciana de Luchente, donde las tropas cristianas, compuestas por soldados de Calatayud, Daroca y Teruel, se encontraban sitiadas por un ejército musulmán. Lideradas por el noble Berenguer de Entenza, las fuerzas cristianas parecían estar en una situación desesperada.
Durante la misa de bendición de las tropas, celebrada antes de la batalla, el sacerdote tuvo que interrumpir la ceremonia al ser atacados. En su intento de proteger las hostias consagradas, el cura las ocultó en un paño corporal. Contra todo pronóstico, los cristianos, en evidente inferioridad numérica, lograron vencer a sus enemigos. Al regresar al lugar de la misa, el sacerdote descubrió que las hostias estaban empapadas en sangre, un suceso que los presentes interpretaron como una manifestación divina.

El Viaje de los Corporales a Daroca
Tras la victoria, surgió la disputa entre las ciudades participantes sobre cuál debía custodiar los corporales ensangrentados. En tres sorteos consecutivos, la fortuna favoreció a Daroca. Sin embargo, para asegurarse de que esta era la voluntad divina, decidieron dejar la decisión en manos de Dios. Colocaron los corporales en una caja que pusieron sobre una mula sarracena, un animal que nunca había pisado tierras cristianas. La mula emprendió un viaje de once días, al final del cual llegó exhausta a las puertas del convento de San Marcos en Daroca, donde cayó muerta. Este hecho fue considerado como la señal definitiva de que los corporales debían permanecer en Daroca.
La Custodia de los Corporales y su Significado
Los corporales fueron inicialmente guardados en el convento de San Marcos, pero en 1250 fueron trasladados a la iglesia de Santa María de los Sagrados Corporales, actual basílica, donde se conservan hasta hoy. La devoción hacia esta reliquia ha convertido a Daroca en un importante centro de peregrinación.
El rey Pedro IV “el Ceremonioso” encargó en 1348 la creación de una custodia-relicario para proteger y venerar esta sagrada reliquia. Diseñada por el orfebre Pere Moragues, la custodia es una obra maestra del arte gótico que no solo alberga los corporales, sino que también permite su exposición para la adoración del Santísimo Sacramento. Esta pieza, compuesta por tres cuerpos ornamentados, es una manifestación tangible de la importancia que el milagro de los corporales tuvo para la fe cristiana en Europa.

La Tradición Viva: El Día del Corpus en Daroca
El milagro de los corporales dio origen a una tradición que se celebra cada año en Daroca: la procesión del Día del Corpus Christi. Esta festividad, que se lleva a cabo el jueves del Corpus a principios de junio, es el evento más solemne y significativo para la localidad. Durante la procesión, la custodia con los corporales es llevada por las calles, recordando a todos el milagro que hace casi ocho siglos consolidó la fe de los habitantes de Daroca.
Además de la procesión religiosa, la festividad del Corpus Christi en Daroca incluye celebraciones paganas organizadas por la asociación Entrepeñas, manteniendo viva una tradición que mezcla lo sagrado con lo popular. A pesar de las limitaciones actuales, estas festividades siguen siendo una cita ineludible para los habitantes de Daroca y para los fieles que acuden desde otros lugares, manteniendo viva la historia y el milagro de los corporales.
La Cofradía de la Esclavitud y Damas de los Sagrados Corporales
La devoción por los corporales no se limita a una única celebración anual. La Cofradía de la Esclavitud y Damas de los Sagrados Corporales, formada por alrededor de 700 miembros, trabaja incansablemente para fomentar el amor a la eucaristía y mantener viva esta tradición centenaria. Esta cofradía, que combina la dedicación de los hombres, conocidos como Esclavos, y de las mujeres, conocidas como Damas, es la guardiana de esta herencia espiritual.
El Milagro de los Corporales es más que un hecho histórico; es el corazón espiritual de Daroca, un legado que sigue inspirando fe y devoción en todos aquellos que escuchan su historia.















