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21 julio 2024

Mariano Lavida: “La baraja es el objeto perfecto para la magia”

Mariano Lavida, mago profesional, se dedica exclusiva a la magia con cartas. Es la rama que más le encaja con su filosofía: la simpleza en la forma de vivir, la transparencia y las ganas de generar un imposible. Su vida se compone de muchas experiencias: un viaje solo con una baraja, cuatro años aislado de la sociedad, copresentador de un programa de Boing, giras interminables…

Te quería preguntar por lo más reciente. ¿Qué tal en el festival de magia de Orés?

Muy bien. Es uno de los festivales más bonitos y más importantes de Aragón, y que tiene incluso relevancia a nivel nacional. Hay muchas veces que los festivales de magia se montan también pensando en los magos. Tienen un poco de parte de congreso. Otras veces que los festivales se montan exclusivamente pensando en público profano en la materia

El de Ores se centra exclusivamente en los espectadores. Por ejemplo, hay otros como el de Tamarite de Litera, y los que se hacen en Zaragoza ciudad. En Tamarite sí que se hacen cosas para magos. Además, en vez de ser tres días como suelen ser en un festival, es solo un día, que es un sábado intensísimo. Hay shows en la calle, shows en la plaza, shows de escena, shows de grandes ilusiones… una variedad infinita de espectáculos.

Cada año traen distintos artistas, y luego respetan muy bien una parte de la magia, que es a la que yo me dedico, que se llama magia de cerca simplemente porque se usan objetos pequeños. Ores es un lugar maravilloso. Todos del pueblo son voluntarios y son los que ejecutan en el festival. Yo estuve haciendo cuatro pases de magia de cerca con las cartas para más de 55 personas, porque se llenaron los cuatro pases.

¿Qué tiene de especial actuar en pueblos?

Yo llevo diez años dedicándome profesionalmente a la cartomagia. Entonces, detrás lo que yo hago, no solamente está el acto de vivir de mi disciplina artística, sino que hay una parte de mi misión personal mía propia e intransferible: la cartomagia, que es un arte muy antiguo y que, desgraciadamente, muy poquitos los que nos dedicamos a ella en exclusividad, se conozca en vivo.

Yo dedico mi vida a estudiar la parte más verdadera y más profunda de la magia y a compartirla. Esa magia, cuando yo la enseño y la muestro en vivo, el 99% de la población la ve por primera vez, que es lo que te ha pasado a ti. Te habían hecho trucos, pero has visto esta magia y dices: “Esto es con las cartas es igual, pero no tiene nada que ver”.

Yo estudio una rama de la magia que viene de muchos años atrás, que lo que trata de hacer es un imposible muy potente. Que no simplemente sea una emoción pasajera, que sea algo que te trastoque. La idea es que esta magia, que desgraciadamente en Aragón estoy yo solo haciéndola, se viva en los pueblos. No solo en los teatros que llevo muchos años haciéndolo. Viene todo el pueblo y se vuelcan todos. La sensación que se genera es muy familiar.

Y el 99% de la gente la ve por primera vez. En pleno siglo veintiuno algo que vemos por primera vez, ahora que estamos acostumbrados ya a conocerlo todo, es increíble. Esa sensación de novedad también me gusta mucho. Hay gente que viene de pueblo en pueblo a verme otra vez que le gusta tanto la cartomagia porque bien hecha y en vivo es parecida a una droga.

Mariano Lavida durante la entrevista con Go Aragón
Mariano Lavida durante la entrevista con Go Aragón

¿Cuándo te empezó a llamar la atención la magia?

De muy jovencito, desde cuando yo tenía ocho, nueve o diez años hacía truquitos de magia. Nunca tuve una caja Borras de esas, pero sí es verdad que yo leía muchos libros. Pero también escribía poesía, escribía canciones y cantaba canciones, tocaba la guitarra y el piano, cantaba rap, escribía novelas y poesías, hacía circo, hacía monólogo… es decir, tocaba todas las ramas del arte.

Fui creciendo con todas las disciplinas artísticas. Llegó un punto que fue con diecinueve o veinte años que dije: “Voy a elegir una de ellas y me voy a centrar la muerte en una de ellas”. Estuve dudando entre la novela, la escritura o la magia y me quedé con la magia, porque una baraja la llevas en el bolsillo y en cualquier lado hago un espectáculo a ti o a doscientos o a trescientos.

La magia comunica algo muy potente que es lo imposible, y eso me parece bestial. Ningún arte te hace sentir el imposible. Además la magia por dentro es comunicación pura, y el amor de mi vida es la comunicación. De hecho, tengo creado hasta un método de comunicación que se llama comunicación atractiva, que es un método personal propio, el cual yo uso para hacer los espectáculos de magia.

¿Por qué magia con cartas y no con otros objetos?

Dentro de la magia, la baraja es como el objeto más puro, más limpio y más bonito por excelencia. Tiene una cantidad de cualidades excepcionales que le hacen que sea el objeto perfecto para hacer magia. Todo el mundo en su casa tiene una baraja. Tú tienes en casa más de una y sabes lo que es mezclar. El momento que a mí me ves con una baraja y ejecuto milagros, entiendes perfectamente que esos milagros no pueden ser porque tú sabes que esto no lleva dentro una tecnología.

Cuanto más normal sea el objeto mejor. Si se sacó una caja y de la caja aparece un conejo, y el conejo se transforma en una paloma, tapo y pongo encima una tela. Tú dices: “Muy bien, pero déjame la tela y déjame meter la mano en la caja, porque yo no sé lo que es eso”. Eso en primer lugar, en segundo lugar una baraja de cartas puedes hacer todos los efectos de la magia: adivinaciones, transformaciones, predicciones, desapariciones, apariciones

Estuviste dos años copresentando el programa de Boing “Wooala!”. ¿Qué tal la experiencia?

Muy chula. La televisión me parece un medio comunicativo maravilloso, igual que la radio, igual que la prensa…, igual que cualquier cosa que ayude a multiplicar la comunicación humana. En mi caso yo estuve trabajando dos años para Mediaset España. La repercusión que tuvo fue increíble. Me conocía la gente por la calle, me paraba, me pedía autógrafos, fotos…

la magia de cerca le llena mucho a Mariano Lavida. Entrevista Mariano Lavida
La magia de cerca le llena mucho a Mariano Lavida

Tras ellos te retiraste durante un tiempo a vivir alejado del mundo. ¿Fue una decisión meditada o fue un momento que te hizo clic tu cabeza?

Era un momento de locura, yo venía de trabajar dos años en Madrid. Luego estuve un año viviendo aquí en Zaragoza. Hacíamos giras muy grandes por toda España. Llegó un tiempo en el que mi vida era vivir entre furgonetas y camerinos. Yo recuerdo unos meses seguidos de una gira muy grande, en la que hacíamos cinco y seis espectáculos por semana.

Llegó a un punto en el que yo peté. Bajé de un show y dije: “Se acabó, rompo contrato, no puedo seguir en esto”. Era yo muy joven, venía de cinco a seis años muy locos. Un día en mi casa a las cuatro o cinco de la mañana, dije “O me voy a vivir al monte o me voy al psicólogo”. Puse en Google “alquiler, casa, montaña” y la primera casa que salió pinché, me esperé a las ocho de la mañana, llamé y le dije que reservara la casa.

Desaparecí por completo, corté con todo y me fui un año entero a una aldea yo solo. Esa aldea vivía solo a un pastor. Me iba al monte, paseaba, leía libros… Y me gustó tanto la experiencia de no hacer nada, que lo alargué cuatro años. Estuve desde 2018 hasta el 2022, cuatro años sin hacer nada. No solamente estuve en el Pirineo, pero estuve por ahí en sitios desaparecidos, yo solo leyendo libros y dando paseos.

¿Cómo fueron esos cuatro años?

Fueron increíbles, porque yo descubrí la otra cara de la moneda. Descubrí que la realidad de la vida humana no solamente es el hecho de estar todo el día en la sociedad, haciendo cosas. Vivimos más en el hacer y en el tener que en el ser. Esa temporada me di cuenta que estar en el ser es muy importante para cuando tú estás solo.

Me salí del sistema durante cuatro años. De hecho, ahora cuando he vuelto tras 1460 días he notado mucha diferencia, porque yo vivía en la parte más básica de la existencia, es decir, escuchando a los pajaritos por la mañana, me levantaba cuando se hacía de día, comía cuando tenía hambre y dormía cuando tenía sueño. Estaba en la parte real de la vida, que es la naturaleza la cual lleva su propio ritmo.

He vivido el paso de las estaciones durante cuatro años. El paso de las estaciones no es: “Ya es verano o ya es invierno”. Si te vas a la naturaleza, se ha caído la primera hoja, ya se han caído las pocas más, va entrando el otoño, va cambiando el color de los paisajes de las laderas de los montes. Estaba un lugar muy salvaje del Pirineo: Valle de Aisa. Es es el valle menos turístico del Pirineo pero de los más preciosos.

Imagínate lo que aprendí yo con el pastor trashumante. El pastor me enseñó a saber la dirección de las nubes, a saber que un pájaro o que un árbol es un puto milagro, porque se alimenta con una bola de fuego que hay allá arriba. Llegué a la filosofía básica con la que empezaron los griegos, los presocráticos con sus primeras preguntas existenciales de que aquí hay mucho sobre lo que dudar.

Mariano Lavida durante una de sus actuaciones en teatros. Entrevista Mariano Lavida
Mariano Lavida durante una de sus actuaciones en teatros

¿Cuándo decidiste volver?

Pues decidimos volver en 2022, tras cuatro años viviendo esta experiencia con la férrea convición de que esto tenía que contarlo. Yo solo sé contar las cosas a través de mi querido objeto, que es mi baraja de cartas. Entonces, decidí montar una gira. Me basé en el efecto del imposible de la cartomagia para recordarte que vives rodeado de misterios y que yo te puedo hacer milagros artísticos con una baraja de cartas, pero que tú vives rodeado de milagros naturales.

Voy de pueblo en pueblo contando esto. No solo eso, en un pueblo nos pasa una cosa y la cuento en el siguiente. Lo que lo que aprendo en un lugar lo cuento en otro. Digamos que soy como un correo antiguo, como un Instagram analógico con patas, y que lo que voy viviendo lo voy transmitiendo de un lugar en lugar como un juglar.

¿Por qué eres el único cartomago de Aragón?

Porque es una disciplina muy compleja. Es muy complejo ser cartomago a tiempo completo. Me refiero a que tus espectáculos sean solo de magia con cartas. ¿Por qué? Primero, porque como el objeto es muy chiquitín, el objeto no da de sí mucho. Lo que lo que da de sí es la capacidad comunicativa que tú tengas como comunicador para hacerte sentir a los demás la vivencia del imposible.

La cartomagia es muy compleja. Primero, técnicamente es muy difícil, y segundo es muy complicado que simplemente con la cartomagia que consigas hacer vivir el imposible a doscientas o trescientas o quinientos personas. No depende de las cartas, depende de tu capacidad comunicativa. En España tenemos uno de los mejores cartomagos: Juan Tamariz. Hay muy poquitas referencias.

Es algo a lo que tienes que dedicarle toda la vida. No todo el mundo está dispuesto. Yo desde que me levanto hasta que me acuesto desde hace 25 años no hago otra cosa que estudiar cartomagia, que leer, que aprender, que viajar, que vivir… solo pensando en el espectáculo. Si yo tengo una salvación en mi vida, es el oficio. La cuerda a la que me agarro yo para estar encima del río de los cocodrilos, es el oficio.

¿Has tenido la oportunidad de actuar en el extranjero?

He estado en el extranjero, sobre todo para vivir la experiencia de mochilero. Por ejemplo, hace años, dije: “A ver si puedo vivir solo con la baraja de cartas”. Me puse una mochila, empecé por España y acabé en Suiza. Yo no llevaba dinero, hacía magia a la gente. A cambio de ello la gente  me dejaba dormir en su casa, me daba de comer o me pagaban. Me pegue una semana con una chica que me alojaba en su casa y me paseaba por Francia, por aquí y por allá.

Eso sí que lo he vivido con la magia y ha sido muy guay. Y a raíz de ahí sí que surgieron opción de hacer shows, pero yo esa época no quería trabajar. Lo que quería era que la vida me diera de vivir, a cambio de yo darle amor al mundo contando lo que sé y compartiendo lo que sé hacer. Me pegue siete o siete u ocho meses de mochilero, con dos calzoncillos, dos camisetas y dos pantalones en la mochila, y una baraja de cartas; y sin dinero viajando por Europa.

La conexión con el público es fundamental para Mariano Lavida
La conexión con el público es fundamental para Mariano Lavida

¿La gente accedía fácil?

Sí, porque no hay que convencer a nadie. Es ir con el corazón en la mano, es salir a la calle y parar a alguien con quien tú conectes, sonreírles, decirles “Hola, estoy viajando por el mundo yo solo con una mochila, llevo una baraja de cartas y voy a compartir con la gente mis juegos de magía. Te voy a hacer magia a cambio de lo que me quieras dar”

Si era un abrazo, una sonrisa, un beso o un gracias perfecto. O si era un euro, dos euros, invitarme a comer, irme a tu casa a dormir…, porque yo no sabía dónde iba a dormir y no tenía nada. Y la gente es increíble cómo se vuelca. Lo máximo que he llegado a estar es un mes en casa de la misma persona, viviendo a cuerpo de rey con desayuno, comida y cena, a cambio de conversar conmigo todo el día, ir de excursión… Unas experiencias loquísimas.

La jugada acabó en Suiza. De allí ya directamente en volé a España, porque iba recaudando dinero. Al final, me pagaba trenes. En Suiza, hubo un tren en el que me tuve que colar. Ahí estaba muy controlado, pero no podía hacer otra cosa. En Suiza concretamente una chica que me alojó una semana porque conectamos con una sonrisa por la calle.

Nos sonreímos, y ella ya sabía que yo estaba viviendo a la aventura. Cuando te dejas caer en el mundo, el mundo te da de comer. Era mi duda y la comprobé. Entonces, desde entonces no tengo miedo a nada, simplemente vivo y lo que quiero hacer lo hago. El proyecto era recorrer el mundo entero. Pero qué me di cuenta que el aquí y ahora, es igual aquí que en París, que en Londres, que en cualquier lado.

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