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13 abril 2024

Programa de Liderazgo Social: una red que cambia la vida de los jóvenes del barrio de El Gancho

Este es un proyecto que la ONG Cooperación Internacional desarrolla desde hace quince años en este frágil barrio zaragozano

Estudio, deporte y voluntariado son los pilares de un programa que busca el desarrollo integral de los jóvenes beneficiarios

Muchos son los programas nacionales e internacionales que se lideran en la sede aragonesa de la ONG Cooperación Internacional, pero si hay una punta de lanza es sin duda su Programa de Liderazgo Social, que puso en marcha en el barrio zaragozano de El Gancho hace quince años. Una zona de la ciudad en la que la vulnerabilidad social convive con la marginalidad y las drogas, una complicada combinación a pesar de la cual toda una generación de niños y jóvenes ha logrado labrarse su propio camino. Así lo expresa Mohamed Aqarqach que entró en el programa con apenas trece años y que, tras obtener su título de Bachillerato, se encuentra en proceso de consecución de un grado de Instalaciones de Calor; y también Hiba M´Rabet, quien desde los nueve años tuvo muy claro que los consejos de Perico Herráiz, impulsor del programa, le ayudarían a conseguir su objetivo de llegar a la universidad. Todo gracias a la perseverancia de estos jóvenes dentro de un programa del que se benefician alrededor de 300 personas cada año, y que acoge a un centenar de chicos y chicas del barrio de El Gancho. Un trabajo en red entre Cooperación Internacional, el colegio público Santo Domingo, centros sociales, empresas y, sobre todo, los jóvenes a los que se dirige el programa. Un proyecto estrella de Cooperación Internacional, al que se unen otros de ámbito nacional e internacional, de los cuáles nos habla Perico Herráiz, director de Cooperación Internacional en Aragón, coordinador de los proyectos de la ONG en Marruecos y la India.

El Programa de Liderazgo Social de la ONG Cooperación Internacional basa su actividad en tres pilares que se representan en lo que denominan las 3Cs: cuerpo (deporte), cabeza (estudio) y corazón (voluntariado). De esta manera, todos los jóvenes que entran en el programa adquieren el compromiso de cumplir con esos tres objetivos: por un lado, realizar una actividad deportiva, en este caso futbol-sala (con equipos masculino y femenino); por otro, acudir al Estudio Dirigido todas las semanas; y, finalmente, realizar actividades de voluntariado, que se materializan en las cenas de los mayores residentes y personas con discapacidad en la Cruz Blanca, el acompañamiento a personas con discapacidad de la Fundación Los Pueyos, incluyendo una Escuela Deportiva Inclusiva, y en el acompañamiento a los mayores del Centro Social Virgen del Pilar.

Programa de Liderazgo social de El Gancho
Pedro Herráiz (Zaragoza, 1977), más conocido como “Perico”, es el director regional de Cooperación Internacional e impulsor del Programa de Liderazgo Social en El Gancho. Foto: N.M.

Unos ejes de trabajo que se sustentan, a su vez, en otras 3Cs: cariño, confianza y compromiso. No en vano, explica Perico Herráiz, “vamos muy en serio”: en Cooperación Internacional ponen el foco de la responsabilidad en los niños y jóvenes, un deber se recibe en forma de compromiso personal de sus beneficiarios con el cumplimiento de las tres bases de la actividad.

En el Programa de Liderazgo Social los voluntarios son los jóvenes, con una media de edad de 20 años. Unos voluntarios cuyas expectativas se gestionan de forma cuidadosa, puesto que su labor requiere que su compromiso vaya más allá de la mera satisfacción personal, y de que sean capaces de “hacer el bien, aunque no me sienta bien. Un voluntario que hace visitas a la cárcel, o acompaña a una persona mayor, que lo haga no solamente porque se siente bien, sino porque eso es necesario. Si además se siente bien, mejor”, asevera Herráiz.

Las consecuencias de la pobreza no son solo económicas

El proyecto comenzó hace quince años con apenas una decena de niños. Una prospección previa al programa ayudó a Cooperación Internacional a conocer la realidad del barrio, mediante realización, entre otras, de actividades con el Colegio Público Santo Domingo, institución con la que trabajan en red y de la que obtienen “sinergias maravillosas”, comenta Perico Herráiz. De esa observación preliminar surgió la conexión de los responsables del programa con una generación de niños y niñas, nacidos en Zaragoza, con padres y madres (muchos de ellos) emigrados desde países extranjeros, y cuya situación de necesidad y vulnerabilidad los abocaba al escaso éxito escolar y a “muy poca expectativa de futuro, personal y laboral”, explica Herráiz.

En los comienzos de la intervención de Cooperación Internacional ya había otras entidades que buscaban ayudar al barrio, pero tal vez con menos impacto en el terreno académico. Situaciones conflictivas en el hogar y en la calle, problemas de salud mental, y y otras situaciones complejas, marcaban las perspectivas de los más pequeños en el ámbito escolar. “Las consecuencias de la pobreza, no son solo económicas, sino también personales y humanas. Es un desgaste enorme que hace que te cueste mucho levantar la cabeza cada día”, apunta.

Programa de Liderazgo social de El Gancho
Un grupo de chicas realizan sus tareas escolares en el aula de estudio. Foto: Cooperación Internacional

Una nota media de 7,5

Para revertir ese fracaso escolar, Cooperación Internacional decidió entonces elaborar un proyecto en el que se considerara, no sólo lo meramente académico, sino una atención integral a los jóvenes beneficiarios, que incluyera además del estudio, el aspecto deportivo, los valores y la atención individualizada de cada persona, incluso mediante ayudas materiales en los casos que así lo requerían. Un enfoque holístico en el que los jóvenes deben también realizar su aportación a la sociedad, a través de actividades de servicio a la comunidad. Un voluntariado que el mismo Herráiz realiza “desde los trece años” y que se convirtió en una forma de vida tras un viaje a Bolivia que le llevó a dejar atrás el sector bancario al que se dedicaba. Un voluntariado que “me vino muy bien para tener una perspectiva más real de la vida, a salir de mi burbuja. A no pensar que la vida son tus problemas, sino que hay otras personas con problemas mayores. El voluntariado tiene un impacto desde un punto de vista psicoemocional y de desarrollo personal espectacular”, señala.

Programa de Liderazgo social de El Gancho
Los mensajes positivos con una constante en este programa. Foto: Cooperación Internacional

Un impacto que desde el Programa de Liderazgo Social miden mediante cifras muy precisas. “El año pasado la nota media fue de 6,1 de todos los chavales del programa, que está muy bien. Y la nota media de los chicos y chicas que vienen todos los días fue de 7,5. Todo ello teniendo en cuenta que están en un entorno complicado, con situaciones vulnerables… es un dato que te dice mucho del compromiso de los chavales, del impacto del proyecto, del ambiente del aula y de la labor de los voluntarios”, manifiesta Herráiz.

GPS de estudio, una herramienta que pone sobre la mesa la relación entre trabajo y resultados

Para que los jóvenes beneficiarios del programa visualicen la relación directa que existe entre su esfuerzo y los resultados académicos, en el Programa de Liderazgo Social emplean una herramienta que denominan `GPS de Estudio´. En este documento “apuntan cuántas horas están estudiando y valoran cuánto tiempo estudian cada semana. Esto nos sirve para unir horas de trabajo a resultados. Y se dan cuenta de que hay una correlación”, explica el director regional de la ONG. “Si nunca has estudiado y te pones a estudiar, puede que hayas hecho un esfuerzo inmenso, con sensación de subir el Everest, y por ello creas que vas a sacar un diez. Pero cuando el profesor te da la nota y tienes un tres, y te preguntas ¿Cómo es posible? Lo que has hecho es pasar de estudiar cero horas a estudiar cuatro horas, y puede que ese examen con cuatro horas de estudio fuera imposible sacarlo”, afirma.

Programa de Liderazgo social de El Gancho
El aula de estudio del Programa de Liderazgo Social en el colegio público Santo Domingo. Foto: Cooperación Internacional

De esta forma, esta herramienta ayuda a los niños a pasar de “sensaciones subjetivas, a hechos objetivos, a medir datos. Eso nos ayuda mucho a aterrizar a los chavales. Cuando el número de horas de estudio aumenta, la nota aumenta, no es una cuestión de justicia o injusticia”, comenta.

Sentirse valioso por primera vez en la vida

El proyecto se presenta también como una rueda en la que los mismos beneficiarios entran como voluntarios, y contribuyen, con su ejemplo, a derribar las “barreras psicológicas” de otros jóvenes que terminan participando en el proyecto, explica Herráiz. Y es que hay que tener en cuenta que, en su entorno más cercano, apunta, estos niños reciben un feedback negativo, en un barrio con muchas dificultades, y donde el acceso a la droga está al alcance de la mano. “Antes de exigirles hace falta generar un sentimiento de pertenencia. Tenemos una frase escrita en el aula que dice `eres único y valioso para nosotros, hoy, ahora estás creando tu futuro, haz que sea grande´. No es solo inclusión, integración o éxito académico, nosotros vamos hacia valores personales, a afianzar su propia valía”, aclara Perico Herráiz. Porque, según comenta, en muchas ocasiones, es en el Programa de Liderazgo Social donde los jóvenes beneficiaros se han sentido valiosos por primera vez en su vida.

Programa de Liderazgo social de El Gancho
Un joven del programa en una de las actividades de voluntariado Foto: Cooperación Internacional

Un desarrollo personal que los beneficiarios realizan en inmuebles que no se lo ponen fácil. “Un chico me dijo una vez que su sala de estar era la calle. Viven en casas muy pequeñas y muy mal acondicionadas”, apunta. Una situación similar a la que vivía uno de los jóvenes cuya evolución y éxito son todo un ejemplo para los demás. Se trata de Mohamed Aqarqach, que “empezó suspendiendo todas y ahora tiene el Bachillerato. Y todo con un entorno nada fácil. Lo que él puede aportar al colectivo es mucho más de lo que podemos aportar nosotros, que al final venimos de fuera. Pero él vive en el barrio. El impacto que tiene en otros chavales es enorme”, explica orgulloso Perico.

Programa de Liderazgo social de El Gancho
Pedro Herráiz (izquierda) y Moha (izquierda), con voluntarios y beneficiaros del programa (centro). Foto: Cooperación Internacional

Mohamed e Hiba: cómo la solidaridad cambia el rumbo de una vida

Mohamed, de 23 años, entró en el programa hace diez años, y actualmente estudia un grado de Instalaciones de Calor. “Empecé gracias a mi mejor amigo, Hassan. Gracias al proyecto, mi comportamiento en clase y mi actitud hacia el estudio fueron cambiando. Y ahí es cuando las cosas comenzaron a mejorar, porque cuando conocí el proyecto suspendía todas. Tenía problemas en clase, y también problemas en casa, que no ayudaban mucho”, explica Mohamed. Una progresión que Perico no dudó en hacer llegar a su madre. “Yo iba a su casa a hablar con su madre, a explicarle que estaba sacando buenas notas, veía que Moha estaba haciendo un esfuerzo increíble, muy por encima de sus compañeros. Y su madre también necesitaba escuchar eso de su hijo. Las noticias negativas vuelan, las positivas a veces ni se comunican, y no es justo”, recuerda Perico sobre sus conversaciones con la madre de Mohamed. Una mujer bondadosa, natural de un pueblo bereber del Atlas marroquí, que nunca fue a la escuela, y que no puede estar más orgullosa de su hijo. “Esa sensación a ti te gusta, ver a tu madre cómo se siente contigo”, confiesa Mohamed.

Programa de Liderazgo social de El Gancho
Mohamed (arriba, segundo por la izquierda) y Perico (abajo izquierda) posan junto con uno los equipo de fútbol sala. Foto: N.M

Este joven de 23 años no dudó en aprovechar la oportunidad que Cooperación Internacional le ofreció hace diez años. “Una cosa que supe hacer fue escuchar, cuando hablaba conmigo Perico o alguno de los voluntarios. Sabía que ese escuchar me venía bien, y poco a poco fui tomando buenas decisiones. En lugar de llegar a casa y salir con los amigos, sacaba un poco el libro y empezaba a estudiar”, recuerda.

Mohamed también destaca la influencia decisiva que las actividades de voluntariado tuvieron en su proceso transformador, como el proyecto Operación Cajero, consistente en bebida caliente y comida a personas sin hogar. “Conocíamos gente que nos hablaba de su vida, y te dabas cuenta de que había que dejar las malas compañías, alejarse de las drogas”, comenta. Y es que “el voluntariado te hace más humano, te hace el corazón más grande, sientes más hacia las personas. El voluntariado era de lo que más me hacía seguir luchando por lo que quería, que era tener unos estudios y ver un futuro que no me imaginaba cuando entré en el proyecto. No me imaginaba ni terminar la ESO, así que imagina sacarme el Bachiller. Y ves que lo vas sacando a base de esfuerzo en casa y de la ayuda de los voluntarios. Esos sueños se van haciendo realidad y van creciendo. Tener gente que confía en ti, que cree puedes sacar la ESO o el Bachiller, te ayuda a avanzar”, reseña.

Programa de Liderazgo social de El Gancho
Los resultados académicos de los niños y jóvenes se miden y se recompensan. Foto: N.M.

Vivir y estudiar en una casa de veinte metros cuadrados

Mohamed ha sido uno de los jóvenes participantes cuya evolución ha sido más significativa, a pesar de que sus circunstancias no invitaban a ello. “Vivía en una casa de veinte metros cuadrados, no tenía un espacio donde estar, me pasaba el día en la calle. Además, tenía problemas en casa y prefería estar fuera. Tirábamos de ayudas, de ir al Banco de Alimentos… Esa situación me dificultó mucho. Yo veía como mi madre sufría desde que era pequeño. Y vienes aquí, encuentras un sitio donde te ayudan, no solo te dan clases, sino una familia que te escucha, que confía en ti, que si ve que tienes un problema se para a hablar contigo. No es solo fútbol: aprendes, te enseñan”, apostilla.

Ahora es él quien ayuda a otros, algo que ha pensado “desde pequeño. Yo también quiero ayudar, esto tiene que girar, tiene que ser un círculo que no acabe nunca. El barrio está cambiando, una generación entera de chicos ha cambiado. Lo que hacen Perico y el resto de los voluntarios no tiene precio, ojalá pueda llegar a agradecérselo, porque a mí me ha cambiado la vida, han cambiado el rumbo de mi vida. Gracias a ellos estoy donde estoy”, concluye.

Programa de Liderazgo social de El Gancho
Perico e Hiba bromean con un maniquí educativo del colegio. Foto: N.M.

Ver la vida desde otra perspectiva

Hiba M´Rabet, de 16 años, es otra de las jóvenes cuya evolución tiene gran valor dentro de un proyecto que “ha cambiado mi vida de una manera muy positiva, me ha hecho ver la vida desde otra perspectiva. Durante todo este tiempo me he ido dando cuenta de que todo lo que nos decía Perico era por algo, sus consejos me han valido”, comenta. Hiba, que entró al programa con nueve años de la mano de uno de sus tres hermanos, está pensando en estudiar Psicología (aunque aún no lo tiene del todo claro), y es la entrenadora del equipo femenino de Primaria del colegio Santo Domingo. Gran aficionada al deporte (fue futbolista federada), confiesa que se sintió atraída por el programa por su deseo de estudiar. Y por la posibilidad de ayudar a los demás, con acciones como las que se realizan en el ámbito del voluntariado con personas con discapacidad. “Verlos e ir cada día, y dedicarles tiempo, aunque sea un poco, te sienta bien. Al fin y al cabo, somos todos iguales, aunque hayan nacido con una dificultad en la vida no significa que sean diferentes a nosotros, deberíamos dedicarles tiempo”, apunta una brillante estudiante cuyos padres, naturales de la ciudad marroquí de Tetuán, están más que orgullosos. “Mis padres ven que he avanzado bastante y están orgullosos de mí”, sonríe Hiba.

Programa de Liderazgo social de El Gancho
El programa en India. Foto: Cooperación Internacional

La necesaria aportación de empresas e instituciones en los programas de Cooperación Internacional

Tanto el Programa de Liderazgo Social como el resto de los programas que impulsa la sede aragonesa de Cooperación Internacional no serían posibles sin la aportación del Colegio Mayor Universitario Miraflores, cuya aportación agradece particularmente Perico Herráiz por su carácter esencial en el comienzo y desarrollo de todos estos programas, así como de empresas e instituciones públicas con un elevado grado de compromiso como Bergner y Fundación Nemesio Díez, y otros colaboradores como Inycom, Fuencampo, La Caixa, Mercury, Evair o Ibercaja, que colaboran tanto económicamente como a través del voluntariado corporativo. “Hemos viajado con voluntarios de algunas de estas empresas a la India y a Marruecos. Son trabajadores de las empresas que colaboran en programas con personas con discapacidad, jóvenes en situación de vulnerabilidad, orfanatos, niños de la calle, jóvenes en situación de pobreza extrema en Bombay…”, explica Perico Herráiz.

Programa de Liderazgo social de El Gancho
Voluntariado con empleados de Bergner en Zaragoza. Foto: Cooperación Internacional

Una contribución que sirve, por ejemplo, para el desarrollo en Bombay del Youth Leadership Program, hermano gemelo del proyecto de El Gancho que se implanta en lo que se conoce como `slum´, una zona donde el 80% de sus residentes están bajo el umbral de la pobreza y donde hay un único baño por cada tres mil habitantes. En Bombay la ONG trabaja en red con una ONG local, en un programa que beneficia a jóvenes que participan en una escuela deportiva, reciben apoyo escolar, aprenden inglés, reciben formación en valores y realizan actividades de servicio a la comunidad. Allí se desarrollan también programas de potabilización de agua y el proyecto Second Chance, dirigido a exclavas sexuales, que han sufrido violencia y tortura, a las que se capacita laboralmente para salir de una situación a la que fueron empujadas en muchas ocasiones con apenas once años.

La sede aragonesa de Cooperación Internacional también desarrolla programas en Marruecos, donde trabajan con niños con discapacidad en colaboración con la asociación “Niños del Paraíso”. Han creado entre ambos una escuela de fútbol y una escuela de cocina, cuyas prácticas realizan en los hoteles Hilton y el Barceló de Tánger.

Programa de Liderazgo social de El Gancho
El programa en Marruecos. Foto: Cooperación Internacional
Programa de Liderazgo social de El Gancho
El programa en Marruecos. Foto: Cooperación Internacional

Una mayor perspectiva vital

En Cooperación Internacional también impulsan, ya en España, el Día Solidario de las Empresas, una jornada en la que conectan compañías que quieren desarrollar la RSC con entidades sociales. Además, por su parte, Perico Herráiz, junto con Patricia Ramírez (“Patri Psicóloga” en el mundo digital), realiza el podcast “Personas de Bien”. Patrocinado por VidaCaixa, se trata de un programa de entrevistas en el que han participado personajes inspiradores como la periodista y escritora Irene Villa, la poetisa Magdalena Sánchez Blesa o el entrenador Vicente del Bosque.

Unas actividades en las que el voluntariado es protagonista, una acción que beneficia tanto al que lo ofrece como al que lo recibe. “A quien lo da, cultiva su mirada del prójimo, conoce otros colectivos y descubres lo que tenemos en común, que es el 99%. El voluntariado da una mayor perspectiva vital, no eres el centro, no eres el ombligo, y eso te ayuda a cambiar tu manera de ser y vivir”, reseña Herráiz. Respecto a la persona ayudada, el voluntariado le ayuda a “sentirse comprendida, querida, dar un sentido vital… hay mucha gente que está sola. Con el voluntariado puedes cambiar la vida a una persona”, concluye.

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