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28 febrero 2024

“Zaragoza no se rinde” por Natalia Chueca, alcaldesa de Zaragoza

“¿Zaragoza se rendirá? La muerte al que esto diga. Zaragoza no se rinde. La reducirán a polvo: de sus históricas casas no quedará ladrillo sobre ladrillo; caerán sus cien templos; su suelo abriráse vomitando llamas; y lanzados al aire los cimientos, caerán las tejas al fondo de los pozos; pero entre los escombros y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde.” 

― Benito Pérez Galdós 

En cada rincón de nuestra ciudad, desde Santa Isabel, pasando por las históricas calles del Casco Antiguo hasta llega a la imponente Plaza del Pilar, se teje la rica historia y el legado que nos ha sido confiado para preservar y enaltecer. Es en la majestuosidad de la Plaza del Pilar y sus alrededores, donde palpita el corazón de nuestra identidad zaragozana.

Recorrer nuestro casco antiguo es sumergirse en un ejercicio único para comprender la herencia histórica que los zaragozanos han depositado en nuestras manos para custodiarlo y engrandecerlo. Nuestra Plaza del Pilar, nuestro corazón, donde no solo se celebran eventos festivos y culturales, sino que también es testigo de momentos cruciales de la vida política y social de nuestra ciudad.

Este es el lugar donde los ciudadanos se congregan para expresar sus sentimientos, donde la alcaldesa asume su compromiso y donde aun resuenan las gestas heroicas bajo el lema “Zaragoza no se rinde”. En estas calles, la valentía y determinación de nuestros compatriotas durante los Sitios de Zaragoza son recordadas con gran orgullo.

Desde la imponente Aljafería, testigo de los avatares de la historia aragonesa, hasta la majestuosa Catedral del Salvador, cada monumento cuenta una historia de grandeza y resistencia. El Teatro Romano, testigo mudo de la Zaragoza antigua, y el emblemático Puente de Piedra, que cruza el río Ebro con gracia, son piezas vivas de nuestro patrimonio.

Nuestra ciudad se erige como un escenario donde se entrelazan no solo la historia, sino también las celebraciones que la marcan. Las Fiestas del Pilar, con su exaltación de nuestra patrona y de la  hispanidad, la Semana Santa, con la procesión del Santo Entierro más extensa, se convierten en un capítulo único y emotivo, donde la devoción y la tradición se unen en una experiencia multitudinaria y conmovedora. 

Zaragoza es un mosaico de identidades, donde el arte, la ciencia y la valentía de nuestros héroes se entrelazan. Desde la majestuosidad de la Basílica del Pilar hasta el esplendor del Palacio de la Lonja, cada monumento es una expresión tangible de nuestra grandeza. Somos herederos de Goya, de los genios artísticos que dejaron su huella, pero también somos el presente, los protagonistas de una ciudad que sigue escribiendo su historia.

Zaragoza es mucho más que una ciudad; somos y la hacemos los zaragozanos. Nosotros somos el legado de Francisco de Goya, el genio artístico que dejó una marca indeleble en la historia del arte. Somos Gargallo, el escultor vanguardista que trascendió fronteras con su obra. Somos Luis Buñuel y José Luis Borau, los cineastas visionarios que elevaron el nombre de Zaragoza en el mundo cinematográfico.

Somos Miguel Servet, el científico que desentrañó los misterios de la circulación pulmonar y sentó las bases para la medicina moderna. Somos Ramón y Cajal, el premio Nobel que revolucionó la neurociencia. Somos María Moliner, la lexicógrafa que dedicó su vida a las palabras y su significado. Somos Agustina de Aragón, Casta Álvarez y el General Palafox, esos héroes que lucharon valientemente en la defensa de nuestra ciudad.

Los zaragozanos tenemos la gran suerte de ser herederos de una rica historia que moldea nuestra identidad. Somos, cada uno de nosotros, la manifestación viva de que Zaragoza es un sentimiento que trasciende nuestras fronteras, una actitud que perdura en el tiempo y un compromiso vital que nos impulsa a superarnos.

Esa identidad sigue avanzando, Zaragoza se sigue transformando con una mirada puesta en el futuro, honrando a quienes nos precedieron pero sin olvidar a quienes nos sucederán. Cada zaragozano lleva consigo la responsabilidad de construir un futuro común y próspero para la ciudad.

Además de su rica historia y patrimonio, Zaragoza nos ofrece oportunidades únicas que hacen de nuestra ciudad un lugar excepcional. 

La gastronomía, con su destacado “Tubo”, ese laberinto de estrechas calles repletas de bares y tabernas que ofrecen una experiencia culinaria inigualable, es una parte esencial de nuestra identidad. Lugar donde zaragozanos y turistas se congregan para disfrutar de tapas y delicias locales, creando un ambiente vibrante y acogedor.

La ubicación de Zaragoza también juega un papel fundamental en su encanto, desde la antigüedad hasta la actualidad, Zaragoza ha sido un punto de encuentro y un crisol de culturas que ha dejado una marca indeleble en nuestra identidad.

Zaragoza es una ciudad segura, acogedora y amable. Su crecimiento demográfico y su posición como la cuarta ciudad de España no son meras casualidades; son el resultado de esa hospitalidad sincera que ha perdurado a lo largo del tiempo. Nuestra ciudad es un lugar donde las personas de todo el mundo vienen a quedarse.

La Zaragoza que todos compartimos y soñamos es el resultado de nuestras experiencias y aspiraciones comunes. No es necesario haber nacido aquí para ser zaragozano; basta con querer recorrer sus calles y contribuir a la historia que se está escribiendo en cada rincón de nuestra querida ciudad. Asumamos cada día el legado que nos dejaron aquellos que nos precedieron y construyamos un futuro vibrante para las generaciones venideras, manteniendo firme la convicción de que “Zaragoza no se rinde”.

Natalia Chueca, Alcaldesa de Zaragoza

Natalia Chueca. Alcaldesa de Zaragoza

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