Tokuyama invierte en Vietnam y Malasia para asegurar un material clave en la fabricación de semiconductores

El grupo japonés amplía en el sudeste asiático su capacidad de producción de polisilicio de alta pureza, utilizado para fabricar las obleas sobre las que se producen los chips. La creciente demanda vinculada a la inteligencia artificial y la necesidad de diversificar la cadena de suministro están detrás de las nuevas inversiones.

La expansión de la industria de los semiconductores no se libra únicamente en las grandes fábricas de chips. Mucho antes de que un procesador llegue a una línea de producción de TSMC, Samsung o Intel, es necesario disponer de materiales capaces de cumplir unos requisitos de pureza extraordinarios. Y es precisamente en uno de esos primeros eslabones de la cadena donde la japonesa Tokuyama está reforzando su capacidad.

La compañía ha inaugurado en Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam, una planta para procesar polisilicio de alta pureza destinado a la industria de los semiconductores. La inversión asciende a unos 60 millones de dólares y las instalaciones tendrán capacidad para producir 4.000 toneladas anuales cuando comience la fabricación comercial, prevista para 2027.

La operación forma parte de un proyecto de mayor alcance. Tokuyama está desarrollando también en Malasia una planta dedicada a la síntesis y deposición de polisilicio mediante una empresa conjunta con la surcoreana OCI. La inversión prevista ronda los 300 millones de dólares.

Cuando ambas instalaciones entren en funcionamiento, la compañía espera aumentar aproximadamente un 50% su capacidad total, desde las 8.500 toneladas actuales hasta unas 12.500 toneladas anuales.

Un material que exige una pureza extrema

El polisilicio es una de las materias primas utilizadas para producir las obleas de silicio que posteriormente se transforman en semiconductores. Su fabricación para aplicaciones avanzadas requiere niveles de pureza muy superiores a los empleados en otros sectores, incluida la industria fotovoltaica.

Tokuyama se ha especializado precisamente en ese segmento. Según la información difundida por la Agencia Vietnamita de Noticias, la compañía ocupa la tercera posición mundial en polisilicio para semiconductores, con alrededor del 20% del mercado, y dispone de procesos capaces de reducir las impurezas hasta niveles de una parte por mil millones.

Esa posición adquiere mayor importancia a medida que aumenta la demanda de chips de altas prestaciones. La expansión de la inteligencia artificial está impulsando la construcción de centros de datos y el consumo de procesadores y memorias avanzadas, entre ellas las HBM utilizadas en sistemas de computación de alto rendimiento. El crecimiento termina trasladándose hacia atrás por toda la cadena industrial, desde las fábricas de chips hasta los productores de materiales.

Tokuyama calcula que en torno a 2027 la demanda de sus clientes podría superar ya la capacidad disponible en su planta japonesa. La empresa prevé además que la producción adicional procedente de Vietnam y Malasia pueda ser absorbida por el mercado en un plazo de tres o cuatro años.

De producir únicamente en Japón a diversificar en Asia

La expansión tiene también una explicación relacionada con la seguridad de suministro. Hasta ahora Tokuyama había concentrado la producción de este material en Japón, una estrategia que mostró sus riesgos durante la pandemia y las posteriores alteraciones de las cadenas logísticas internacionales.

Los clientes han empezado a reclamar alternativas que reduzcan la dependencia de una única instalación. La respuesta de Tokuyama ha sido mantener su base productiva japonesa y, al mismo tiempo, desarrollar capacidad adicional en otros países asiáticos.

Vietnam realizará una parte del proceso utilizando material procedente de Japón, mientras que la planta de Malasia ampliará la capacidad de producción mediante la alianza con OCI. Con esta estructura, Tokuyama pretende disponer de varios puntos de suministro sin abandonar el conocimiento tecnológico acumulado en sus instalaciones japonesas.

El Gobierno de Japón participa en esta estrategia. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria ha concedido a Tokuyama una ayuda de 4.000 millones de yenes, aproximadamente 25 millones de dólares, para respaldar el proyecto vietnamita. La decisión encaja con la política japonesa de reforzar las cadenas de suministro de productos considerados estratégicos.

Vietnam gana terreno en la cadena de los chips

Para Vietnam, la llegada de Tokuyama supone avanzar hacia actividades de mayor valor añadido dentro de una industria en la que el país busca ampliar su presencia. La planta se ha instalado en Ciudad Ho Chi Minh y permitirá incorporar al tejido industrial vietnamita una fase especialmente especializada de la producción de materiales para semiconductores.

El proyecto refleja también un movimiento que se está produciendo en diferentes puntos del sudeste asiático. Las compañías internacionales están revisando cadenas de suministro que durante años estuvieron muy concentradas geográficamente y buscan combinar costes competitivos, disponibilidad de personal, estabilidad productiva y proximidad a los principales centros asiáticos de fabricación electrónica.

Malasia cuenta ya con una importante industria vinculada a los semiconductores, especialmente en ensamblaje, pruebas y otros procesos de fabricación. Vietnam intenta recorrer un camino similar y atraer proyectos que le permitan participar en más fases de la cadena.

Tokuyama aporta en este caso una actividad especialmente sensible. La calidad del material utilizado condiciona el rendimiento posterior de las obleas y, finalmente, de los propios chips, por lo que la entrada en este mercado requiere conocimientos técnicos y controles de producción difíciles de desarrollar rápidamente.

Japón reorganiza una industria estratégica

La inversión de Tokuyama coincide con un esfuerzo mucho más amplio de Japón para reforzar su posición en la industria de los semiconductores. El país mantiene una presencia destacada en materiales, productos químicos y maquinaria especializada, aunque perdió durante las últimas décadas buena parte del peso que llegó a tener en la fabricación de chips.

Tokio está intentando ahora recuperar terreno mediante diferentes vías. Por un lado, financia proyectos como Rapidus, la compañía que aspira a producir semiconductores de 2 nanómetros en Japón. Por otro, ofrece incentivos para atraer fábricas extranjeras y apoya a proveedores nacionales que necesitan asegurar y diversificar sus cadenas de suministro.

La estrategia de Tokuyama pertenece a esta última categoría. La empresa no traslada su producción fuera de Japón, sino que añade capacidad en Vietnam y Malasia para responder al crecimiento previsto de la demanda y reducir la vulnerabilidad de una producción concentrada en una sola localización.

La inteligencia artificial está acelerando este proceso. Su impacto industrial no termina en las compañías que desarrollan modelos o en los fabricantes de procesadores que ocupan habitualmente los titulares. La demanda alcanza también a empresas mucho menos conocidas que proporcionan los materiales sin los cuales esos chips no podrían fabricarse.

Los proyectos de Tokuyama en Vietnam y Malasia muestran esa parte menos visible de la expansión de la IA: antes de construir más centros de datos y poner en funcionamiento nuevos procesadores, es necesario aumentar la capacidad de una cadena industrial que comienza con materias primas sometidas a niveles de pureza extremos.

 

El Noveno Arte conquista los Pirineos

Guía completa del VIII Salón Hispano Francés de Cómic de Sabiñánigo

Sabiñánigo vuelve a ser la capital aragonesa del cómic este fin de semana. Los días 28, 29 y 30 de agosto se celebra la octava edición del Salón Hispano Francés de Cómic (Festival Franco Espagnol de la bande dessinée BD). 

Organizado con la pasión de siempre por la Asociación Aragonesa de Autores de Cómic AAAC y el Ayuntamiento de Sabiñánigo, el evento llega este año completamente renovado, pero manteniendo intacto su espíritu familiar, profesional e internacional que lo caracteriza.

La primera gran sorpresa de esta octava edición es su cambio estratégico de ubicación y fechas. El salón abandona el centro urbano para instalarse de forma unificada en el Espacio Ciudadano Pirenarium. Además, traslada su celebración al último fin de semana de agosto con un propósito fantástico: compartir espacio y público con el Sabiñam Fest, la gran cita gastronómica del Alto Gállego. ¡Fanzines y cómics a la vez que meriendas en gastronetas (foodtrucks)!

El espíritu pirenaico impregna visualmente esta edición gracias al espectacular cartel oficial diseñado por la famosa ilustradora y escultora Marta Martínez García (“Batman: Barcelona, el caballero del dragón”, con Diego Olmos y Mark Waid), maestra del dibujo y el uso del color. Su obra recrea un bosque de leyenda donde figuras de la mitología pirenaica —como la serpiente dormida de Sabiñánigo o el pastor Guillén— coexisten junto a especies de la fauna local como el oso pardo Claverina, sirviendo el cómic como el hilo conductor y símbolo de transmisión cultural entre generaciones.

Autores Invitados y Mesas de Firmas

El Salón se caracteriza por conectar a todos los actores de la industria del tebeo: editores, divulgadores, libreros… y sobre todo autores y lectores. Las mesas de firmas se ubicarán en los stands del Espacio Pirenarium en diferentes pases de tarde (a partir de las 17:00h y las 18:00h el sábado, y durante el domingo por la mañana). 

Este año destaca la presencia de Genís Rigol (“Brunilda en la plata”, APA-APA, 2025), director de animación (“Knockstrike”, codirigido junto a Pau Anglada y Marc Torices, 2017) premiado en Sundance Film Festival. 

También de Juan Berrio Juan Berrio, de raíces jacetanas, referente de la línea clara patria y habitual en Madriz, NewsWeek, Elle, CQ, El País, ABC, Humo, Usted está aquí, La Resistencia, M21… Es Premio Internacional de Novela Gráfica Fnac-Sins Entido. Entre los críticos, divulgadores y coleccionistas: Fréderic Michel, Yaneck Chareyre, José A. Serrano, Jesús Lacasa, Aída Santos…

Exposiciones

“Homenaje del cómic a Goya” llega a la sala de arte municipal de Sabiñánigo tras haber pasado por Zaragoza (Salón del Cómic, Museo Goya, Hospital Infantil, Colegio Juan de Lanuza, Colegio Público de Educación Especial Ángel Rivier) y Calatayud (UNED). Es un homenaje al universal pintor de Fuendetodos que incluye el cómic “Goya. Al borde de la cordura” (Asín, Bernal y Royo, 2022) y otras piezas que historietistas de todo el mundo han realizado en homenaje a Goya, viñetas con las que se reivindica la importancia de su figura artística e intelectual. Se podrá disfrutar hasta el 6 de septiembre.

En el tebeo, Goya se narra su evolución artística paralelamente al devenir de uno de los periodos más convulsos de la historia de España a través de brujas y caprichos, los desastres de la guerra, las pinturas negras. Se reconocerán los Fusilamientos del dos de mayo, Saturno devorando a su hijo o las majas vestida y desnuda. Bernal redibuja con mimo los cuadros del maestro Goya, Jorge Asín, que ha interpretado en su faceta de actor varias veces a Don Francisco, firma el guion y un servidor profundiza en homenajes y cameos que su persona y su obra han tenido en el mundo de las viñetas. El cómic, para todos los públicos, puede descargarse gratis en: www.zaragoza.es/sede/portal/turismo/ 

Además, muchos establecimientos decoran sus escaparates comerciales con muestras de páginas de cómics e ilustraciones desde el 26 de agosto hasta el 30 de septiembre. Un pretexto excelente para pasear por Sabiñánigo descubriendo arte de viñeta en viñeta. Lleva por título “Polvo, niebla, viento y sol” y, como José Antonio Labordeta, es una reflexión sobre la despoblación. Las palabras que les acompañan son la propia voz del territorio. Los textos hilvanados por Miriam Stolisky, bibliotecaria de Villanúa, representa el sentir de quien se halla implicado vitalmente con dicho territorio. Participan: Ana Asión y Josema Carrasco, Carlos Azagra y Encarna Revuelta, Rubén Blanco, Chesus Calvo, Carlos Enríquez, Sara Jotabé, David Maynar en colaboración con los socios del Centro Aragonés de Barcelona, Guillermo Montañés, María Peguero, Gonzalo Royo, Alfonso Miguel Sánchez, Óscar Sanz, Piter Saura, Daniel Viñuales y Eloy Yanguas.

Por su parte, “Distópica y rural” es el resultado del I Laboratorio de Investigación y Creación de Cómic de Villanúa coordinado por Miriam Julián. Durante un fin de semana de octubre de 2023, corto e intenso, la biblioteca villanuense invitó a artistas para vivir y experimentar, como residentes, con nuevos modos de creación, formatos, medios, y compartir procesos de trabajo. Posteriormente miembros de la AAAC se sumaron a esta muestra de arte, ruralidad, reflexión, crítica, frescura y emoción.

Encuentros profesionales

Todas las actividades del salón son gratuitas (algunas requieren inscripción previa en los formularios de su web por control de aforo). El programa está equilibrado para ofrecer el máximo interés tanto al lector ocasional como a la industria:

El VI encuentro de críticos ACBD / ACDCómic analiza el estado del mercado transfronterizo, tendencias y retos de publicación. Por su parte, los profesionales de la gestión cultural y bibliotecarios públicos se reúnen en el II Encuentro Cómic y Bibliotecas de Aragón. El objetivo: potenciar y estructurar la presencia del tebeo en los centros públicos aragoneses, promoviendo talleres y compartiendo casos de éxito para fomentar la lectura a través de las viñetas.

Actividades para todos los públicos y familias

Por la mañana autores emergentes, colectivos fanzineros y creadores autoeditados podrán presentar sus proyectos directamente al público en el Open Mic de Fanzines y Autoedición.

Jugando en Viñetas son demostraciones en vivo de juegos de mesa inspirados directamente en populares personajes y universos de cómics, con zonas adaptadas y juegos gigantes para los más pequeños.

Aunque considerado arte, la relación del cómic con las instituciones y espacios destinados al arte no es tan fluida como podría, desaprovechando un interesante foco de difusión. Asier Mensuro aborda las sinergias de aunar museos y cómics, tanto desde el punto de vista del editor como del autor. El sábado a las 17:30h.

La Batalla Infantil de Dibujantes es uno de los momentos más divertidos y canallas del salón. Jóvenes talentos se baten en duelos de dibujo rápido guiados por consignas temáticas repletas de humor. El domingo a las 12:00h. 

Gala de entrega de premios y reconocimientos será el sábado por la noche. 

El TRAN de la Memoria es un galardón honorífico otorgado anualmente desde la AAAC y coordinado por Jesús Lacasa que recupera la figura de destacados historietistas aragoneses. Tras José Cabrero Arnal, Juan García Iranzo, Ramiro Mondragón del Río, Ramón Monzón y Miguel Navarrete García le llega el turno a Regino Bernad.

Horarios 

Viernes 28: de 17:00 a 21:00 horas.

Sábado 29: de 10:30 a 14:00 horas y de 17:00 a 21:00 horas.

Domingo 30: de 10:30 a 14:00 horas.

No dejes pasar la oportunidad de disfrutar del aire fresco de la montaña aragonesa, devorar cómics excepcionales y disfrutar de la mejor gastronomía. ¡Nos vemos en el Espacio Ciudadano Pirenarium!

Japón prepara otros 150.000 millones de yenes para impulsar su fabricante de chips Rapidus

El Gobierno japonés quiere reforzar en 2027 la financiación pública de Rapidus, la compañía creada para devolver al país a la primera línea de los semiconductores avanzados. Su objetivo es comenzar la producción en masa de chips de 2 nanómetros durante la segunda mitad del próximo año.

Japón está dispuesto a seguir poniendo dinero público detrás de uno de sus proyectos industriales más ambiciosos. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria prepara una solicitud de 150.000 millones de yenes adicionales, unos 944 millones de dólares, para financiar a Rapidus dentro de los presupuestos correspondientes al ejercicio fiscal de 2027.

La operación, adelantada por Nikkei y recogida posteriormente por Bloomberg, supondría una nueva inyección de recursos públicos en una compañía creada en 2022 con un objetivo poco habitual por su envergadura: recuperar para Japón una posición relevante en la fabricación de los semiconductores más avanzados.

Rapidus trabaja en el desarrollo de chips de 2 nanómetros y prevé comenzar su producción en masa durante la segunda mitad de 2027. Si consigue cumplir sus planes, Japón volvería a disponer de capacidad propia en uno de los segmentos más exigentes de una industria dominada actualmente por compañías como la taiwanesa TSMC y la surcoreana Samsung.

El proyecto tiene una importancia que trasciende a la propia empresa. Los semiconductores avanzados son necesarios para el desarrollo de inteligencia artificial, centros de datos, robótica, vehículos autónomos y computación de altas prestaciones. El Gobierno japonés considera que disponer de una base nacional capaz de producirlos es una cuestión económica, industrial y de seguridad tecnológica. La agencia pública IPA señala expresamente la necesidad de desarrollar en Japón esa capacidad ante el rápido incremento de la potencia de cálculo que exigirá la expansión de la inteligencia artificial.

Una empresa respaldada por el Estado y la industria japonesa

Rapidus nació en agosto de 2022 con el respaldo de algunas de las principales compañías del país. Su accionariado y financiación privada han reunido a empresas como Toyota, Sony, NTT, SoftBank, NEC, Denso, Kioxia, Canon y Fujitsu, además del Banco de Desarrollo de Japón.

La participación pública ha aumentado considerablemente desde entonces. En febrero de este año, la Information-Technology Promotion Agency (IPA), organismo dependiente del Ministerio de Economía, realizó una inversión de 100.000 millones de yenes. A ella se sumaron 167.600 millones aportados por 32 compañías e instituciones privadas. En junio, el Estado añadió otros 150.000 millones de yenes, elevando a 250.000 millones la inversión realizada hasta ese momento por la IPA.

La nueva partida conocida ahora sería distinta de esas aportaciones y correspondería al ejercicio fiscal de 2027. De aprobarse, mostraría la voluntad del Gobierno de mantener el respaldo financiero durante la fase más delicada del proyecto: el paso desde el desarrollo tecnológico y las pruebas hasta una fabricación comercial capaz de competir en el mercado internacional.

Rapidus ha construido en Chitose, en la isla de Hokkaido, su planta IIM-1, concebida para producir los nuevos semiconductores. La compañía trabaja además con IBM en el desarrollo de tecnología de 2 nanómetros y pretende diferenciarse mediante procesos de fabricación más rápidos y flexibles que los empleados tradicionalmente por las grandes fundiciones de chips.

Japón quiere recuperar terreno en los semiconductores

El proyecto Rapidus debe entenderse dentro de un esfuerzo industrial mucho mayor. Japón fue una potencia mundial de los semiconductores durante la década de 1980, cuando sus fabricantes llegaron a ocupar posiciones dominantes en el mercado internacional. Esa presencia se redujo durante las décadas posteriores a medida que la fabricación más avanzada se desplazaba hacia Taiwán y Corea del Sur.

La importancia adquirida por los chips durante los últimos años ha cambiado las prioridades. Las dificultades de suministro vividas durante la pandemia, las tensiones entre Estados Unidos y China y, más recientemente, el crecimiento de la inteligencia artificial han convertido la capacidad de fabricación de semiconductores en un activo estratégico para las principales economías.

Japón ha respondido combinando dos estrategias. Por una parte, ha concedido importantes incentivos para atraer producción extranjera, entre ella las fábricas que TSMC está desarrollando en el país. Por otra, ha decidido respaldar la creación de un fabricante nacional capaz de entrar directamente en la carrera por los chips más avanzados.

Rapidus representa esta segunda vía y también la de mayor riesgo. Entrar en la fabricación de semiconductores de última generación exige inversiones multimillonarias, una elevada capacidad tecnológica y clientes suficientes para mantener funcionando plantas extremadamente costosas. La empresa tendrá que competir, además, con compañías que llevan años acumulando experiencia industrial y grandes volúmenes de producción.

El Gobierno japonés parece dispuesto a asumir una parte considerable de ese riesgo. La nueva financiación prevista para 2027 confirma que Tokio considera los semiconductores una infraestructura estratégica y que está dispuesto a utilizar recursos públicos para reconstruir una capacidad industrial perdida durante las últimas décadas.

El resultado de Rapidus servirá también para comprobar hasta qué punto un país puede recuperar terreno en una industria en la que la escala, la tecnología y las inversiones necesarias han elevado considerablemente las barreras de entrada. Japón no parte de cero: conserva importantes fabricantes de materiales, maquinaria y componentes para semiconductores. Lo que intenta recuperar ahora es una posición en la parte más avanzada de su fabricación.

La carrera por la inteligencia artificial abre otra competición: cómo financiarla

La emisión récord de bonos anunciada por SoftBank para sostener sus inversiones en OpenAI pone el foco sobre una cuestión que hasta ahora había quedado en segundo plano: el enorme volumen de recursos financieros que está exigiendo el desarrollo de la inteligencia artificial. Centros de datos, chips, energía e infraestructuras empiezan a pesar tanto en esta carrera como los propios modelos.

Que una empresa japonesa decida colocar entre pequeños inversores bonos por valor de 6.300 millones de dólares podría parecer, en principio, una noticia propia de los mercados financieros asiáticos. Sin embargo, la operación anunciada por SoftBank tiene una lectura bastante más amplia. El dinero servirá para reforzar la capacidad financiera de un grupo que ha comprometido más de 60.000 millones de dólares en OpenAI y en proyectos relacionados con la inteligencia artificial.

La cantidad ayuda a entender hasta qué punto ha cambiado la naturaleza de la competición tecnológica. Durante los últimos años, buena parte de la atención se concentró en los modelos, en su capacidad para generar texto, imágenes o código y en la pugna entre OpenAI, Google, Anthropic, Meta y otros desarrolladores. Pero detrás de esos avances hay una infraestructura cada vez más costosa que obliga a movilizar volúmenes de capital difíciles de comparar con los de las primeras etapas de internet o del desarrollo del software.

Entrenar y operar sistemas de inteligencia artificial a gran escala exige disponer de chips especializados y de centros de datos preparados para trabajar con decenas de miles de procesadores. A ello se añaden las necesidades de electricidad, refrigeración, redes, suelo industrial y nuevas conexiones energéticas. La IA que utiliza cualquier usuario desde un ordenador o un teléfono tiene, por tanto, una dimensión física considerable, aunque apenas resulte visible desde la pantalla.

La inversión se desplaza hacia las infraestructuras

Ese cambio ayuda a entender los planes de las grandes compañías tecnológicas. Alphabet, Meta, Microsoft y Amazon prevén destinar conjuntamente cerca de 2,4 billones de dólares durante los próximos años a inversiones relacionadas con inteligencia artificial, según datos recogidos por Bloomberg. Alibaba, por su parte, acaba de captar el equivalente a 10.000 millones de dólares en Hong Kong para financiar inversiones en chips, centros de datos y modelos de IA.

El volumen resulta difícil de interpretar si se observa únicamente desde el mercado del software. Buena parte del dinero irá destinado a activos físicos que requieren años de construcción y grandes compromisos financieros. La carrera tecnológica empieza así a involucrar directamente a sectores como la energía, la ingeniería, los semiconductores, la construcción de infraestructuras o la financiación especializada.

SoftBank es uno de los casos más visibles porque ha concentrado una parte importante de su estrategia en OpenAI. Masayoshi Son lleva años defendiendo una visión extremadamente ambiciosa sobre el desarrollo de la inteligencia artificial y ha vuelto a situar al grupo en una política de grandes inversiones. La diferencia respecto a otras compañías tecnológicas es que SoftBank no genera el enorme flujo de caja operativo del que disponen Microsoft, Amazon o Alphabet, de modo que la forma de financiar esa estrategia adquiere una importancia especial.

Reuters apuntaba este mes que los inversores están observando precisamente el efecto que esos compromisos pueden tener sobre el balance del grupo. SoftBank tiene obligaciones por unos 30.000 millones de dólares durante la segunda mitad de 2026 y ha recurrido a préstamos garantizados con algunos de sus activos. También dispone de una línea puente de 40.000 millones de dólares que vence en marzo de 2027 y de un préstamo de margen de 20.000 millones respaldado por su participación en Arm.

No significa que SoftBank se encuentre ante un problema inmediato de liquidez. La compañía sostiene que mantiene su nivel de deuda respecto al valor de sus activos dentro de los límites fijados internamente y dispone de liquidez suficiente para cubrir dos años de vencimientos de bonos. El debate está en otro punto: cuánto capital seguirá siendo necesario si la inversión en IA continúa creciendo al ritmo actual y cuánto tiempo tardarán los nuevos negocios en generar retornos suficientes.

Del capital tecnológico a la deuda

Durante buena parte del crecimiento de la economía digital, las grandes inversiones estuvieron asociadas principalmente al capital riesgo, las salidas a bolsa y, más tarde, a la capacidad financiera de las grandes tecnológicas. La actual etapa de la inteligencia artificial está incorporando con fuerza otros instrumentos: emisiones de bonos, préstamos respaldados por activos, financiación de infraestructuras y acuerdos entre tecnológicas, fondos e inversores institucionales.

La operación de SoftBank resulta especialmente ilustrativa porque traslada esa financiación hasta el inversor particular japonés. Los bonos a siete años tendrán un cupón estimado de entre el 4,3% y el 4,9%, una rentabilidad elevada para los estándares recientes de Japón. La compañía ya recurrió en varias ocasiones a este mercado y en 2025 estableció el anterior récord nacional, con una emisión de 600.000 millones de yenes. Ahora pretende elevar esa cifra hasta el billón.

El dinero, sin embargo, es solo una parte de una ecuación mucho más extensa. Conforme los proyectos de IA aumentan de tamaño, aparecen nuevas relaciones entre quienes desarrollan modelos, fabrican procesadores, construyen los centros de datos y proporcionan la energía. La financiación termina conectando a todos ellos.

Ahí está probablemente uno de los aspectos económicos más interesantes de la actual expansión de la inteligencia artificial. El negocio comienza a extenderse mucho más allá de las empresas que aparecen habitualmente asociadas a ChatGPT o a los grandes modelos de lenguaje. Un centro de datos necesita obra civil, equipamiento eléctrico, sistemas de refrigeración, mantenimiento, suministro energético y conexiones a la red. La cadena de valor es bastante más larga de lo que sugiere la imagen habitual de la IA como una industria puramente digital.

La incógnita sobre los retornos

El fuerte ritmo inversor también ha abierto un debate que resulta inevitable cuando las cifras alcanzan esta escala. Las empresas están construyendo capacidad con la expectativa de que la utilización de la inteligencia artificial siga creciendo de forma acelerada entre consumidores, administraciones y compañías. De cumplirse esas previsiones, buena parte de las infraestructuras actuales podría resultar necesaria.

El problema es que los retornos todavía son difíciles de estimar. Fitch ha señalado como riesgo la combinación de valoraciones elevadas, fuerte gasto de capital e incertidumbre sobre la rentabilidad de las compañías de IA. Reuters recoge además las dudas de algunos analistas sobre el impacto que tendría una corrección del sector en grupos muy expuestos a esas valoraciones, entre ellos la propia SoftBank.

También existe presión competitiva. La aparición de modelos chinos más baratos y capaces de ofrecer prestaciones similares en determinados usos podría reducir precios y estrechar márgenes. Una infraestructura diseñada bajo unas expectativas de crecimiento muy elevadas puede encontrarse con un mercado más competitivo de lo previsto, algo que los inversores empiezan a incorporar a sus análisis.

Esto no permite concluir que exista necesariamente una burbuja, del mismo modo que las cifras de inversión tampoco garantizan por sí solas que todos los proyectos vayan a ser rentables. La transformación tecnológica y el exceso de inversión pueden convivir durante años. Ocurrió en otras etapas de desarrollo de grandes infraestructuras y todavía es pronto para saber cómo se distribuirán los retornos en el caso de la inteligencia artificial.

Lo que sí empieza a resultar evidente es que la conversación económica sobre la IA ya no puede limitarse a los modelos y a sus prestaciones. La capacidad para financiar centros de datos, asegurar chips, disponer de energía y sostener inversiones durante largos periodos puede terminar siendo un factor tan determinante como la ventaja tecnológica.

La emisión de SoftBank ofrece una buena fotografía de ese cambio. Detrás de OpenAI y de la carrera por desarrollar sistemas cada vez más avanzados empieza a aparecer una compleja estructura financiera que moviliza a bancos, mercados de deuda, grandes inversores y compañías de infraestructuras. La inteligencia artificial sigue siendo una competición tecnológica, pero su desarrollo depende cada vez más de algo bastante tradicional: disponer del dinero necesario para pagarla.

SoftBank prepara una emisión récord de bonos en Japón para financiar su apuesta por OpenAI

El grupo tecnológico japonés planea captar un billón de yenes, alrededor de 6.300 millones de dólares, mediante una emisión dirigida a inversores particulares mientras aumenta sus necesidades de financiación para sostener sus inversiones en inteligencia artificial.

SoftBank Group prepara una emisión de bonos por un billón de yenes, aproximadamente 6.300 millones de dólares, con la que pretende reforzar su capacidad financiera para continuar su fuerte apuesta por OpenAI y por el desarrollo de la inteligencia artificial.

La operación, según la información publicada por Bloomberg, supondría la mayor emisión de bonos dirigida a inversores particulares realizada hasta ahora en Japón. Los títulos tendrán un vencimiento de siete años y el grupo japonés ha establecido inicialmente un cupón de entre el 4,3% y el 4,9%.

La emisión refleja la dimensión financiera que está adquiriendo la estrategia de Masayoshi Son, fundador y consejero delegado de SoftBank, quien ha situado la inteligencia artificial en el centro de la nueva etapa del conglomerado japonés.

SoftBank se ha convertido en uno de los principales inversores de OpenAI. La compañía ha comprometido decenas de miles de millones de dólares en la empresa responsable de ChatGPT y, paralelamente, está aumentando su presencia en otros ámbitos relacionados con la IA, desde los semiconductores hasta los centros de datos, la robótica y las infraestructuras energéticas necesarias para alimentar la nueva capacidad de computación.

La dimensión de esas inversiones está obligando al grupo a recurrir a diferentes instrumentos financieros. La operación prevista en Japón se suma a préstamos y otras fórmulas utilizadas por SoftBank para obtener los recursos necesarios para sostener su estrategia.

La evolución del endeudamiento del grupo está siendo seguida de cerca por los mercados. La cuestión no es únicamente cuánto puede crecer el valor de OpenAI y del resto de activos vinculados a la inteligencia artificial, sino cuánto capital tendrá que movilizar SoftBank antes de que esas inversiones generen retornos suficientes.

La compañía dispone, no obstante, de importantes activos con los que respaldar su estrategia. Entre ellos destaca su participación en Arm, el fabricante británico de arquitecturas para semiconductores, convertido también en una pieza fundamental de la apuesta de Masayoshi Son por la inteligencia artificial.

Una apuesta cada vez mayor por OpenAI

La relación entre SoftBank y OpenAI forma parte de una estrategia mucho más amplia. Son considera que la inteligencia artificial transformará profundamente la economía mundial y ha situado al grupo japonés entre los inversores que están realizando las mayores apuestas financieras por esa transformación.

El movimiento supone también recuperar el perfil inversor agresivo que caracterizó a SoftBank durante los años de expansión de sus Vision Funds. La compañía sufrió posteriormente importantes pérdidas en algunas de aquellas inversiones tecnológicas, pero el auge de la inteligencia artificial ha abierto una nueva etapa en la estrategia del grupo.

Esta vez, buena parte de la apuesta se concentra alrededor de un ecosistema que incluye OpenAI, Arm, centros de datos, energía y robótica.

La emisión prevista en Japón muestra hasta qué punto esa estrategia necesita cantidades crecientes de capital. La inteligencia artificial ha dejado de ser únicamente una carrera tecnológica entre empresas para convertirse también en una competición financiera por conseguir los recursos necesarios para construir la infraestructura que permitirá desarrollar y operar los modelos de nueva generación.

Para SoftBank, el resultado de esa carrera estará estrechamente ligado al futuro de OpenAI y a la capacidad de la inteligencia artificial para generar negocios suficientemente grandes como para justificar las extraordinarias inversiones que actualmente está movilizando.

 

DeepSeek, la empresa que quiere situar a China entre los líderes de la inteligencia artificial

La compañía fundada por Liang Wenfeng en 2023 sorprendió al sector tecnológico mundial cuando demostró que era posible desarrollar modelos avanzados de inteligencia artificial utilizando menos recursos que algunos de sus competidores estadounidenses. Tras aquella irrupción, DeepSeek afronta una nueva etapa marcada por la búsqueda de financiación, el aumento de su capacidad de computación y el desarrollo de aplicaciones comerciales.

Hasta comienzos de 2025, DeepSeek era prácticamente desconocida fuera de los círculos tecnológicos chinos. Su nombre apareció de repente en el escenario internacional cuando presentó un modelo de inteligencia artificial capaz de competir en determinadas tareas de razonamiento con algunos de los sistemas más avanzados desarrollados en Estados Unidos. La atención no se centró únicamente en sus capacidades, sino también en los recursos utilizados para conseguirlas.

La compañía china aseguraba haber desarrollado sus modelos con una infraestructura y unos costes considerablemente inferiores a los empleados por algunos de sus principales competidores. Su aparición abrió inmediatamente un debate dentro de la industria sobre cuánto capital y capacidad de computación eran realmente necesarios para desarrollar inteligencia artificial avanzada y sobre la distancia tecnológica existente entre China y Estados Unidos.

DeepSeek pasó así, en cuestión de semanas, de ser un laboratorio prácticamente desconocido a convertirse en una de las empresas más observadas del ecosistema tecnológico chino.

De un fondo de inversión a un laboratorio de inteligencia artificial

Detrás de DeepSeek se encuentra Liang Wenfeng, ingeniero informático formado en la Universidad de Zhejiang y especializado en algoritmos. Antes de crear la compañía había desarrollado su carrera en High-Flyer, un fondo de inversión cuantitativa que utilizaba modelos matemáticos y sistemas informáticos para analizar grandes cantidades de información financiera e identificar oportunidades en los mercados.

Aquella actividad proporcionó a Liang experiencia en computación avanzada y tratamiento masivo de datos. En 2021 comenzó además a adquirir miles de procesadores gráficos de Nvidia con la intención de construir una infraestructura propia para desarrollar inteligencia artificial. Dos años después, en 2023, fundó DeepSeek.

La empresa adoptó inicialmente una orientación diferente a la de muchas compañías tecnológicas. En lugar de concentrarse desde el principio en desarrollar productos comerciales o captar clientes empresariales, priorizó la investigación y la creación de modelos avanzados. Esa estrategia terminaría situándola en el centro de la conversación internacional sobre inteligencia artificial.

El momento DeepSeek

El gran salto llegó en enero de 2025. Los modelos presentados por la compañía mostraron capacidades avanzadas de razonamiento con unos requerimientos de entrenamiento que DeepSeek situaba por debajo de los empleados por algunos de los grandes laboratorios estadounidenses.

La reacción de los mercados mostró hasta qué punto el anuncio había alterado las expectativas existentes alrededor de la inteligencia artificial. Las acciones de Nvidia sufrieron entonces una caída histórica y la compañía llegó a perder cerca de 600.000 millones de dólares de capitalización bursátil en una sola sesión.

La cuestión que empezó a plantearse el mercado era sencilla: si empresas capaces de desarrollar modelos competitivos podían hacerlo utilizando menos capacidad de computación, quizá las enormes inversiones previstas en procesadores y centros de datos necesitaban ser analizadas desde una perspectiva diferente.

Aquello no significaba que DeepSeek hubiera superado a los principales laboratorios estadounidenses. Los modelos más avanzados de compañías como OpenAI o Anthropic continuaban manteniendo ventajas en diferentes capacidades. Lo relevante era que una empresa china relativamente joven había conseguido reducir la distancia y hacerlo bajo unas condiciones tecnológicas especialmente complejas.

El problema de los chips

Foto creada con IA

La evolución de DeepSeek está estrechamente relacionada con otro de los grandes frentes tecnológicos entre China y Estados Unidos: los semiconductores.

Washington lleva años aplicando restricciones a la exportación hacia China de determinados procesadores avanzados y tecnologías utilizadas para desarrollar inteligencia artificial. Estas medidas afectan especialmente al acceso a las GPU de mayor rendimiento de Nvidia, fundamentales para entrenar y ejecutar los grandes modelos.

Las compañías chinas se han visto obligadas, por tanto, a buscar alternativas. Una de ellas consiste en utilizar de manera más eficiente la capacidad de computación disponible. Otra pasa por desarrollar procesadores nacionales capaces de sustituir progresivamente a los productos estadounidenses.

Aquí aparece Huawei, que está aumentando sus esfuerzos en procesadores destinados a inteligencia artificial. Para empresas como DeepSeek, disponer de una oferta doméstica de chips resulta cada vez más importante si quieren continuar aumentando el tamaño y las capacidades de sus modelos.

Esta situación ayuda también a explicar por qué el desarrollo de la inteligencia artificial china no puede observarse de manera aislada. Depende de la evolución de toda una cadena tecnológica que incluye diseño de chips, fabricación de semiconductores, memorias, centros de datos, energía, software y modelos de inteligencia artificial.

De la investigación al negocio

Después de concentrar buena parte de sus esfuerzos iniciales en el desarrollo tecnológico, DeepSeek afronta ahora una segunda etapa. La compañía pretende transformar sus modelos en aplicaciones capaces de generar ingresos y ampliar su actividad más allá de la investigación.

Según la información publicada por Expansión, entre las áreas en las que trabaja se encuentran soluciones específicas de inteligencia artificial para sectores como salud y servicios jurídicos, además del desarrollo de agentes capaces de automatizar procesos empresariales. Este último ámbito se ha convertido en una de las principales líneas de desarrollo de toda la industria, ya que permitiría pasar de sistemas que simplemente responden preguntas a herramientas capaces de ejecutar tareas y coordinar diferentes procesos.

La transformación requiere también aumentar la plantilla y competir por especialistas en inteligencia artificial. DeepSeek debe retener talento en un mercado chino en el que grandes grupos como ByteDance, Tencent, Alibaba o Xiaomi están desarrollando sus propias estrategias relacionadas con esta tecnología.

También necesita más infraestructura. Entrenar nuevos modelos y atender posteriormente a millones de usuarios exige enormes cantidades de capacidad de computación, centros de datos y electricidad. La eficiencia tecnológica que permitió a DeepSeek llamar la atención internacional no elimina, por tanto, la necesidad de realizar inversiones crecientes a medida que aumenta su escala.

Una nueva etapa financiera

Para financiar ese crecimiento, DeepSeek ha comenzado a abrirse al capital externo. Según la información publicada por Expansión, la compañía cerró este verano su primera ronda de financiación por 7.400 millones de dólares, una operación que habría situado su valoración por encima de los 50.000 millones de dólares.

Entre los inversores citados se encuentran grupos empresariales chinos como Tencent, JD.com, CATL y NetEase, además de un fondo estatal dedicado a inteligencia artificial. El propio Liang Wenfeng habría aportado aproximadamente 3.000 millones de dólares y conservaría el control de la compañía.

DeepSeek estaría negociando además una segunda ronda por unos 8.000 millones de dólares, con una valoración cercana a los 74.000 millones. Estas cifras, procedentes de la información publicada por Expansión, reflejan la escala financiera que empieza a alcanzar la compañía, aunque siguen siendo inferiores a las grandes operaciones protagonizadas por algunos laboratorios estadounidenses de inteligencia artificial.

Una pieza del ecosistema tecnológico chino

La importancia de DeepSeek se entiende mejor cuando se observa junto a otras compañías que China está desarrollando en diferentes segmentos tecnológicos. Huawei trabaja en telecomunicaciones, infraestructura tecnológica y procesadores; SMIC ocupa una posición central en la fabricación de semiconductores; YMTC avanza en memorias NAND y CXMT lo hace en memorias DRAM. Grandes grupos como Alibaba, Tencent o ByteDance desarrollan además sus propios modelos y servicios de inteligencia artificial.

DeepSeek ocupa una posición diferente dentro de ese ecosistema. Su especialización se encuentra fundamentalmente en el desarrollo de modelos avanzados y en la investigación de nuevas arquitecturas y métodos que permitan obtener mejores resultados utilizando los recursos disponibles de manera más eficiente.

Su evolución durante los próximos años dependerá de su capacidad para mantener ese ritmo tecnológico y, al mismo tiempo, construir un modelo de negocio. Pasar de un laboratorio reconocido internacionalmente a una compañía capaz de comercializar soluciones, atender clientes y financiar las enormes inversiones que requiere la inteligencia artificial supone un desafío diferente al puramente científico.

Apenas tres años después de su fundación, DeepSeek se ha convertido así en uno de los nombres que conviene conocer para entender la evolución tecnológica de China. Su trayectoria permitirá observar no solo hasta dónde pueden llegar sus modelos, sino también hasta qué punto China es capaz de desarrollar una industria de inteligencia artificial apoyada progresivamente en tecnología, infraestructura y capacidad de computación propias.

De los puertos a la industria: así ha crecido la presencia china en México

China se ha convertido en uno de los principales proveedores de México y sus empresas han ampliado su presencia en sectores como automoción, tecnología, electrónica, manufactura e infraestructuras portuarias. La relación presenta una particularidad frente a otros países latinoamericanos: mientras la industria mexicana está profundamente integrada con Estados Unidos, una parte creciente de los productos y componentes que importa procede de China.

La relación económica entre China y México ha adquirido durante los últimos años una dimensión difícil de explicar únicamente a través de las cifras de comercio exterior. China es uno de los grandes proveedores de la economía mexicana, sus fabricantes han ganado presencia en el mercado nacional y diferentes compañías han desarrollado inversiones industriales o participan en infraestructuras utilizadas por el comercio internacional. Todo ello sucede, además, en un país cuya economía mantiene una integración excepcional con Estados Unidos a través del T-MEC.

Esta combinación diferencia a México de otros países latinoamericanos. En Perú, por ejemplo, la presencia empresarial china resulta especialmente visible en grandes explotaciones mineras, activos eléctricos o el Puerto de Chancay. En México, el vínculo se concentra en mayor medida en el comercio, las cadenas industriales, la tecnología y el suministro de componentes y bienes de equipo. El resultado es una relación triangular en la que México importa masivamente desde China mientras dirige hacia Estados Unidos la mayor parte de sus exportaciones.

China, uno de los grandes proveedores de México

México importó en 2025 alrededor de 120.000 millones de dólares en productos procedentes de China, aproximadamente el 20% de todas sus compras exteriores, mientras las exportaciones mexicanas hacia el mercado chino rondaron los 9.000 millones. La diferencia refleja una relación comercial muy desequilibrada en términos cuantitativos, pero también permite comprobar el papel que los proveedores chinos han adquirido dentro de la economía mexicana.

La composición de esas importaciones resulta especialmente significativa. México compra a China teléfonos y equipos de telecomunicaciones, componentes electrónicos, ordenadores, maquinaria, equipos eléctricos, piezas industriales y numerosos bienes de consumo. Una parte corresponde a productos terminados destinados directamente al mercado mexicano, pero otra se incorpora a procesos productivos desarrollados dentro del país.

Ahí aparece una de las características fundamentales de esta relación. México se ha convertido durante las últimas décadas en una gran plataforma manufacturera norteamericana, especialmente en sectores como automoción, electrónica, electrodomésticos, maquinaria y equipamiento industrial. Las fábricas instaladas en el país utilizan componentes procedentes de numerosos mercados y China ocupa una posición relevante entre sus proveedores. Al mismo tiempo, Estados Unidos continúa absorbiendo más del 80% de las exportaciones mexicanas.

Las empresas chinas buscan también producir en México

La relación ha comenzado a evolucionar desde la exportación de productos fabricados en China hacia una mayor presencia empresarial dentro del territorio mexicano. Fabricantes de diferentes sectores han establecido instalaciones, centros comerciales o estructuras de distribución, mientras otros han estudiado inversiones productivas para atender tanto el mercado mexicano como otros destinos latinoamericanos.

La automoción es uno de los ejemplos más visibles. Las marcas chinas han aumentado rápidamente su presencia comercial en México coincidiendo con su expansión internacional y con el crecimiento de los vehículos eléctricos e híbridos. Compañías como BYD, MG —perteneciente al grupo chino SAIC—, Chery, JAC, Geely o GWM forman ya parte del mercado mexicano, aunque sus estrategias industriales y el grado de producción local son diferentes.

La inversión directa registrada oficialmente continúa siendo mucho menor que el volumen del intercambio comercial. Los datos de la Secretaría de Economía contabilizaban unos 2.720 millones de dólares de inversión extranjera directa procedente de China entre 1999 y 2024. Estas estadísticas, no obstante, no siempre reflejan la totalidad de la inversión vinculada a grupos chinos, ya que algunas operaciones se canalizan mediante sociedades establecidas en terceros países.

El interés industrial por México está estrechamente relacionado con las características de su economía. El país dispone de una amplia red manufacturera, proveedores especializados, costes competitivos y proximidad al mayor mercado de consumo del continente. A ello se suma el T-MEC, aunque las reglas de origen del acuerdo y la política comercial estadounidense condicionan las posibilidades de utilizar México como plataforma para acceder a Estados Unidos.

Tecnología y telecomunicaciones, una presencia consolidada

La actividad china en México no se limita a la industria tradicional. Empresas tecnológicas del país asiático llevan años operando en el mercado mexicano, especialmente en telecomunicaciones, electrónica y servicios digitales.

Huawei es probablemente el ejemplo más conocido. La compañía desarrolla actividades relacionadas con infraestructuras de telecomunicaciones, servicios empresariales, almacenamiento, computación en la nube, energía digital y dispositivos electrónicos. A ella se suman otros fabricantes chinos de equipos de telecomunicaciones y electrónica, además de marcas de teléfonos móviles y dispositivos de consumo que han ganado espacio en el mercado mexicano.

Esta presencia tecnológica adquiere relevancia a medida que México aumenta sus inversiones en redes de comunicaciones, centros de datos, servicios en la nube y digitalización empresarial. La relación con China se extiende así desde la importación de productos electrónicos hasta el suministro de equipos y soluciones utilizadas por empresas y operadores mexicanos.

Una presencia portuaria desde hace tres décadas

Existe además una dimensión menos conocida: la participación de capital de Hong Kong en algunas de las principales infraestructuras portuarias mexicanas. En este punto es necesario distinguir esta presencia de la protagonizada directamente por empresas estatales de la China continental. El principal operador es Hutchison Ports, perteneciente al conglomerado CK Hutchison Holdings, con sede en Hong Kong, que entró en México en 1995.

La compañía dispone actualmente de terminales en Lázaro Cárdenas, Manzanillo y Ensenada, en la costa del Pacífico, y en Veracruz, en el Golfo de México, además de instalaciones logísticas interiores. Esta distribución le proporciona presencia en algunos de los principales corredores utilizados para conectar la industria mexicana con Asia, Norteamérica, Europa y otros mercados latinoamericanos.

Lázaro Cárdenas constituye uno de los puntos más relevantes. Hutchison está ampliando allí su terminal mediante nuevos espacios y capacidad de atraque, con el objetivo de alcanzar alrededor de dos millones de TEU anuales una vez completado el proyecto. Manzanillo desempeña también una función fundamental en las conexiones mexicanas con Asia, mientras Veracruz constituye una de las grandes puertas comerciales del país hacia el Atlántico.

Esta red portuaria no equivale al modelo desarrollado por COSCO en el Puerto de Chancay, en Perú. En aquel caso, una empresa estatal de la China continental controla el 60% de una infraestructura de nueva construcción concebida como gran conexión transpacífica. En México se trata fundamentalmente de terminales operadas por una compañía de Hong Kong dentro de puertos pertenecientes al sistema portuario mexicano.

México, entre sus cadenas industriales asiáticas y el mercado estadounidense

La posición de México resulta singular porque las relaciones económicas con China y Estados Unidos tienen características diferentes. Estados Unidos continúa siendo con mucha diferencia su principal mercado exterior y el destino fundamental de la producción manufacturera mexicana. China, por su parte, ocupa una posición especialmente relevante como proveedor de mercancías, tecnología, maquinaria y componentes utilizados tanto por los consumidores como por la propia industria.

Esta estructura ha adquirido mayor importancia con la revisión de las relaciones comerciales norteamericanas. Las reglas de origen del T-MEC, los aranceles estadounidenses, la procedencia de los componentes incorporados a los productos fabricados en México y las inversiones de compañías chinas forman parte de una negociación que afecta directamente a sectores como la automoción, el acero, la electrónica o las baterías.

México mantiene, por tanto, una relación económica con China diferente a la existente en países latinoamericanos con una fuerte dependencia de las exportaciones de materias primas. El peso de la manufactura mexicana hace que buena parte de esa conexión se produzca dentro de las cadenas industriales: maquinaria y componentes llegan desde Asia, se incorporan a procesos productivos desarrollados en México y una parte de los bienes resultantes termina posteriormente en el mercado estadounidense.

Una relación que se extiende a nuevos sectores

El comercio continúa siendo el elemento central, pero la presencia empresarial china se ha diversificado. Automoción, electrónica, telecomunicaciones, maquinaria, manufactura y otros sectores muestran cómo las compañías del país asiático han aumentado su actividad en México, mientras las conexiones portuarias del Pacífico facilitan un intercambio de mercancías cada vez mayor con Asia.

Al mismo tiempo, la integración de México con Estados Unidos establece límites y condiciones específicas para esa expansión. La posibilidad de que una empresa china fabrique en territorio mexicano no implica automáticamente que sus productos puedan acceder al mercado estadounidense en las mismas condiciones que los fabricados con componentes que cumplen las reglas de origen del T-MEC. Esta cuestión está adquiriendo especial importancia a medida que Washington endurece su política comercial e industrial frente a China.

La presencia china en México debe entenderse, por ello, dentro de la propia transformación industrial del país. México es simultáneamente uno de los principales centros manufactureros de Norteamérica, un mercado de más de 130 millones de habitantes y una importante puerta comercial entre el Pacífico y Estados Unidos. China se ha convertido en uno de sus principales proveedores y sus empresas han aumentado progresivamente su presencia comercial e industrial.

Esa combinación explica una relación económica que no responde al mismo patrón que en Perú, Chile o Brasil. En México, la presencia china se encuentra especialmente vinculada a la industria y al comercio, y se desarrolla dentro de una economía cuya principal conexión exterior continúa siendo Estados Unidos.

China impulsa su autonomía tecnológica: YMTC prepara una OPV de 4.900 millones de dólares

El fabricante chino de memorias NAND quiere captar 33.000 millones de yuanes en la Bolsa de Shanghái para modernizar sus fábricas y acelerar la investigación en tecnologías avanzadas de almacenamiento. YMTC se ha situado ya como tercer fabricante mundial de NAND y su salida a Bolsa refleja la dimensión que está alcanzando la industria china de semiconductores.

China continúa reforzando su industria nacional de semiconductores. Yangtze Memory Technologies (YMTC), uno de los principales fabricantes chinos de chips de memoria, ha presentado una solicitud para captar 33.000 millones de yuanes, unos 4.900 millones de dólares, mediante una oferta pública inicial en el STAR Market de la Bolsa de Shanghái.

La solicitud fue aceptada este viernes por la bolsa y, de completarse en los términos planteados, se convertiría en una de las mayores operaciones protagonizadas por una compañía de semiconductores en el mercado chino durante los últimos años. La sociedad que prepara la cotización es CCSH Corporation, matriz de YMTC, compañía que genera más del 90% de sus ingresos.

El fabricante, con sede en Wuhan, prevé emitir entre 1.980 y 2.430 millones de nuevas acciones, equivalentes a entre el 10% y el 12% de su capital después de la operación. El folleto contempla una valoración de la compañía que podría alcanzar los 330.000 millones de yuanes, alrededor de 49.000 millones de dólares.

Más fábricas y más investigación

El destino previsto para los recursos obtenidos muestra las prioridades de YMTC. Aproximadamente 20.800 millones de yuanes se dedicarán a modernizar las líneas de producción, mientras otros 12.200 millones financiarán investigación y desarrollo en tecnologías avanzadas de almacenamiento.

La fabricación de memorias requiere inversiones muy elevadas y una renovación tecnológica constante. YMTC está especializada principalmente en memoria NAND Flash, utilizada para almacenar información en teléfonos móviles, ordenadores, servidores, centros de datos y numerosos dispositivos electrónicos.

El crecimiento de la inteligencia artificial añade otra dimensión a este mercado. La expansión de centros de datos y sistemas capaces de procesar cantidades cada vez mayores de información está aumentando también las necesidades de almacenamiento, una tendencia que beneficia a los principales fabricantes de memorias.

YMTC desarrolla además su propia arquitectura, denominada Xtacking, y ha conseguido producir a escala memorias 3D NAND de más de 200 capas.

YMTC ya es el tercer fabricante mundial de NAND

La dimensión alcanzada por la compañía resulta especialmente relevante. Según datos de TrendForce recogidos en su documentación para la salida a Bolsa, durante el primer trimestre de 2026 YMTC ocupó el tercer puesto mundial en el mercado NAND, tanto por ingresos como por volumen de envíos, y fue el primer fabricante chino.

Esto sitúa a una compañía china dentro de un mercado tradicionalmente dominado por fabricantes de Corea del Sur, Japón y Estados Unidos.

La evolución financiera ha acompañado ese crecimiento. La empresa regresó a beneficios en 2024 y registró 63.190 millones de yuanes de ingresos en 2025. Solo durante el primer trimestre de 2026 alcanzó unos ingresos de 47.040 millones de yuanes.

El negocio de las memorias es, sin embargo, especialmente cíclico. Los resultados dependen de factores como la oferta mundial disponible y los precios de los chips, mientras las compañías deben mantener importantes inversiones incluso durante los periodos de menor demanda.

YMTC reconoce esa característica entre los riesgos de su negocio. Durante el periodo recogido en el folleto acumuló 96.390 millones de yuanes en inversiones en activos a largo plazo y 15.950 millones en investigación.

Una empresa condicionada por las restricciones de Estados Unidos

El desarrollo de YMTC está directamente relacionado con otro de los grandes asuntos que rodean actualmente a la industria mundial de semiconductores: las restricciones tecnológicas entre Estados Unidos y China.

Washington ha incluido a YMTC en diferentes listas restrictivas, lo que dificulta su acceso a determinadas tecnologías y equipos estadounidenses necesarios para fabricar semiconductores avanzados. La propia compañía reconoce en la documentación de la OPV que las tensiones comerciales y las restricciones sobre las cadenas de suministro representan un riesgo para su actividad.

YMTC ha respondido aumentando la utilización de equipamiento desarrollado en China y buscando procesos productivos menos dependientes de proveedores extranjeros.

La cuestión es especialmente importante porque fabricar chips no depende únicamente de diseñarlos. La cadena incluye maquinaria de litografía, equipos de deposición y grabado, materiales, productos químicos, software especializado y tecnologías de fabricación procedentes de diferentes países.

China financia a sus nuevos campeones tecnológicos

La OPV de YMTC forma parte de un movimiento más amplio dentro de la economía china. Pekín lleva años destinando recursos públicos y privados al desarrollo de una industria nacional de semiconductores capaz de reducir la dependencia de proveedores extranjeros.

El STAR Market de Shanghái, precisamente el mercado donde pretende cotizar YMTC, fue creado para facilitar financiación a empresas tecnológicas consideradas estratégicas. La operación podría situarse como la tercera mayor captación realizada hasta ahora en este mercado tecnológico, según los datos publicados por medios chinos.

La salida a Bolsa permitirá a YMTC obtener capital para aumentar capacidad productiva e investigación en un momento en el que el almacenamiento de datos está adquiriendo una importancia creciente por el desarrollo de la inteligencia artificial.

La operación tiene, por tanto, una dimensión que supera la propia compañía. China está intentando construir una cadena tecnológica nacional capaz de competir en uno de los sectores industriales más complejos del mundo. La evolución de YMTC muestra que, al menos en las memorias NAND, sus fabricantes han comenzado a alcanzar posiciones relevantes dentro del mercado global.

China construye en Perú su gran puerta de entrada a América Latina

El Puerto de Chancay, situado unos 80 kilómetros al norte de Lima, se ha convertido en una de las principales infraestructuras portuarias del Pacífico sudamericano. COSCO Shipping Ports controla el 60% del proyecto, que conecta directamente Perú con China y aspira a captar mercancías procedentes de otros países de la región. Tras su primer año completo de actividad, el puerto ha superado las previsiones iniciales de movimiento de contenedores.

En la costa peruana del Pacífico se está consolidando una infraestructura llamada a modificar una parte de las rutas comerciales entre América del Sur y Asia. El Puerto de Chancay comenzó sus operaciones a finales de 2024 con un objetivo definido: establecer una conexión marítima directa con China y convertirse progresivamente en un centro de distribución de mercancías para otros países de la región.

El proyecto está situado en Chancay, en la provincia de Huaral, aproximadamente 80 kilómetros al norte de Lima. Se trata de una inversión privada cuya sociedad operadora está participada mayoritariamente por la china COSCO Shipping Ports. La compañía posee el 60%, mientras que el 40% restante quedó en manos peruanas a través de la participación vinculada originalmente a Volcan. COSCO Shipping Ports forma parte del grupo estatal China COSCO Shipping, uno de los grandes operadores mundiales de transporte marítimo y terminales portuarias.

Esta estructura empresarial convierte Chancay en una infraestructura singular dentro del mapa logístico latinoamericano: un gran puerto sudamericano desarrollado y operado por una compañía perteneciente a uno de los principales grupos estatales chinos de transporte.

Una inversión de más de 3.000 millones de dólares

El desarrollo completo de Chancay contempla una inversión de más de 3.400 millones de dólares, según las cifras difundidas durante la construcción por las autoridades peruanas. La primera etapa representó alrededor de 1.300 millones.

El puerto fue inaugurado oficialmente en noviembre de 2024, coincidiendo con la celebración en Perú de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). Los presidentes de China, Xi Jinping, y de Perú, Dina Boluarte, participaron de forma virtual en la inauguración.

Su diseño responde a las necesidades del transporte marítimo internacional de gran escala. Chancay dispone de aguas profundas y está preparado para recibir grandes portacontenedores, un factor fundamental para establecer rutas transoceánicas sin depender de escalas intermedias.

El puerto comenzó precisamente con una conexión directa entre Chancay y Shanghái, a la que posteriormente podían incorporarse otros destinos asiáticos en función de la demanda.

De 35 días a unos 23 entre Perú y China

Una de las principales ventajas de la nueva infraestructura está en los tiempos de transporte.

Antes de la entrada en funcionamiento de Chancay, una parte de las mercancías entre Perú y Asia necesitaba realizar transbordos en otros puertos. La conexión directa permite completar el trayecto marítimo con China en alrededor de 23 días, frente a aproximadamente 35 días en algunas de las rutas anteriores.

Esta reducción resulta especialmente relevante para las exportaciones peruanas y para las empresas asiáticas que envían productos hacia Sudamérica. Los costes logísticos y el tiempo de transporte son factores determinantes para productos agrícolas, industriales, minerales o manufacturados.

Pero la dimensión de Chancay no se limita al comercio bilateral entre Perú y China.

Un puerto pensado para recibir mercancías de otros países

El proyecto fue concebido como un hub regional. Esto significa que una parte de su actividad puede proceder de mercancías originadas fuera de Perú.

Desde su puesta en marcha se plantearon conexiones mediante barcos de menor tamaño desde Chile, Ecuador y Colombia. Esas mercancías pueden concentrarse en Chancay para posteriormente embarcar en grandes portacontenedores con destino a Asia.

La infraestructura permite así desarrollar un modelo similar al de otros grandes centros portuarios internacionales: concentrar carga procedente de diferentes mercados para aprovechar las economías de escala de los grandes buques transoceánicos.

La posición de Perú en la costa del Pacífico facilita esa estrategia. Sin embargo, para que Chancay alcance plenamente esa dimensión regional será también necesario desarrollar conexiones terrestres y logísticas capaces de transportar mercancías desde otros puntos del continente.

Brasil entra en la ecuación

Uno de los países que puede ampliar considerablemente la dimensión económica de Chancay es Brasil.

La mayor economía latinoamericana orienta buena parte de su comercio exterior hacia China, pero sus principales puertos se encuentran en la costa atlántica. Conectar las zonas productoras brasileñas con el Pacífico permitiría crear una salida alternativa hacia los mercados asiáticos.

China y Brasil han avanzado en estudios relacionados con corredores ferroviarios capaces de conectar el territorio brasileño con el puerto peruano. Se trata de proyectos de gran complejidad técnica, financiera y territorial que todavía requieren importantes desarrollos antes de poder convertirse en una conexión logística efectiva.

La posibilidad ilustra, sin embargo, la dimensión regional que puede adquirir Chancay. El puerto no fue concebido únicamente para gestionar las exportaciones peruanas, sino para intentar convertirse en uno de los nodos de conexión entre Sudamérica y Asia.

Los primeros resultados superan las previsiones

Algo más de un año después de su inauguración, Chancay ya ofrece datos que permiten empezar a evaluar su funcionamiento.

Durante su primer año movilizó aproximadamente 286.000 TEU, la unidad utilizada internacionalmente para medir contenedores equivalentes a veinte pies. La previsión inicial se situaba alrededor de los 200.000 TEU, por lo que el volumen registrado superó las estimaciones de partida.

El puerto se situó además como el cuarto terminal peruano por movimiento de carga durante sus primeros doce meses de actividad, según la información publicada por el diario oficial peruano.

Estas cifras todavía están lejos de la capacidad prevista para el desarrollo completo de la infraestructura. Chancay ha sido diseñado para crecer progresivamente conforme aumenten las rutas marítimas y el volumen de mercancías.

Perú reorganiza su mapa portuario

La aparición de Chancay coincide con un proceso más amplio de inversiones portuarias en Perú.

El país dispone del Puerto del Callao, principal infraestructura marítima peruana y situada junto a Lima, mientras otros terminales como Salaverry buscan también aumentar su capacidad y diversificar las mercancías que gestionan.

Chancay introduce un nuevo elemento en ese sistema. Su profundidad, capacidad para recibir grandes buques y conexión directa con Asia permiten incorporar una infraestructura específicamente orientada hacia las grandes rutas transpacíficas.

El desarrollo del puerto también requiere inversiones complementarias en carreteras, servicios logísticos, zonas industriales y conexiones con otras regiones del país. Las propias autoridades peruanas han señalado que existen todavía necesidades de infraestructura pública y servicios alrededor del nuevo polo portuario.

Además, la actividad de Chancay se desarrolla dentro del marco regulatorio peruano. En julio de 2026, una resolución judicial ratificó las competencias del organismo regulador Ositrán para supervisar el terminal portuario.

Una nueva conexión entre China y América Latina

Chancay refleja también la evolución de las relaciones económicas entre China y América Latina. Durante las últimas décadas, China se ha convertido en un mercado fundamental para numerosos países latinoamericanos y en un importante inversor en sectores como minería, energía, electricidad e infraestructuras.

El puerto incorpora ahora la logística marítima a esa relación.

La infraestructura conecta directamente la costa peruana con China, dispone de capacidad para concentrar mercancías procedentes de otros países sudamericanos y está operada mayoritariamente por uno de los principales grupos estatales chinos de transporte marítimo.

Su evolución dependerá del crecimiento del tráfico, de las conexiones terrestres que se desarrollen alrededor del puerto y de su capacidad para atraer mercancías procedentes de otros países.

Tras sus primeros meses de funcionamiento, Chancay ha comenzado a desempeñar el papel para el que fue construido: convertirse en una conexión directa entre Sudamérica y Asia y situar a Perú como uno de los puntos de entrada y salida del comercio chino con América Latina.

Perú refuerza el puerto de Salaverry para ampliar su capacidad logística y mover nuevas mercancías

Salaverry Terminal Internacional, vinculada al Grupo Tramarsa, plantea nuevas inversiones y cambios operativos en este puerto del norte de Perú. El proyecto permitirá trabajar con una mayor variedad de minerales, productos industriales y alimentos, además de habilitar nuevas áreas para contenedores, camiones y otras cargas.

Perú continúa moviendo inversiones alrededor de sus infraestructuras portuarias. Mientras el gigantesco puerto de Chancay ha concentrado buena parte de la atención internacional durante los últimos años, otros terminales del país buscan también ampliar sus capacidades y posicionarse ante el crecimiento del comercio exterior.

Uno de ellos es el Puerto de Salaverry, situado en la región de La Libertad, en el norte del país. Salaverry Terminal Internacional (STI), concesionaria perteneciente al Grupo Tramarsa, ha presentado ante el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) un proyecto que contempla nueve modificacionesdestinadas a mejorar la capacidad operativa, logística y de almacenamiento del terminal.

La inversión asociada a los cuatro componentes que requieren nuevas obras asciende a unos 2,87 millones de dólares, impuestos incluidos. Los otros cinco cambios aprovecharán instalaciones y espacios ya existentes, por lo que no necesitan presupuesto de construcción. El periodo previsto para ejecutar las obras es de ocho meses.

De los minerales a los alimentos

El objetivo no consiste únicamente en construir nueva infraestructura. Una parte importante de la estrategia pasa por conseguir que Salaverry pueda trabajar con una gama más amplia de mercancías.

Actualmente, una de sus zonas de almacenamiento está destinada a productos como baritina, bauxita, mineral de hierro, manganeso y puzolanas. La propuesta permitirá incorporar también antracita y otros graneles sólidos en función de la demanda, sin aumentar el volumen máximo de almacenamiento previamente autorizado.

Algo parecido ocurrirá con los concentrados minerales. El almacén existente dispone de una capacidad de 30.000 toneladas y actualmente recibe concentrados de cobre, plata y zinc. STI plantea añadir oro, plomo y otros minerales a las operaciones del terminal.

Pero la diversificación va más allá de la minería. El proyecto abre la puerta al embarque, desembarque y manipulación de productos industriales como carbón, coque, cal, caliza o roca fosfórica, junto con mercancías como cebada, arroz, avena, cacao, café y malta.

Esta variedad resulta especialmente significativa porque convierte la infraestructura portuaria en una herramienta potencial para diferentes actividades económicas de su área de influencia, desde la minería y la industria hasta la agricultura.

Más espacio para contenedores y camiones

Otro de los cambios relevantes será la reorganización de diferentes espacios del puerto. El proyecto contempla habilitar tres nuevas áreas operativas aprovechando zonas del propio terminal.

La mayor, denominada Zona A, supera los 113.000 metros cuadrados y podrá utilizarse para contenedores, carga fraccionada, vehículos, cargas de proyectos y otros productos diferentes de los graneles.

La Zona J, con aproximadamente 16.100 metros cuadrados, funcionará como espacio de espera para camiones. La intención es regular su entrada a las zonas de almacenamiento y reducir la congestión interna. Una tercera área, la Zona R, aportará otros 26.000 metros cuadrados para atender diferentes tipos de mercancías.

El plan incluye además mejoras relacionadas con el funcionamiento cotidiano de las instalaciones, como nuevos sistemas para el lavado de neumáticos de los vehículos pesados y depósitos para abastecer de combustible a los equipos empleados en las operaciones portuarias.

Salaverry busca ganar versatilidad

Las actuaciones se suman a otras inversiones planteadas durante los últimos años. En 2024, STI presentó una propuesta de 4,5 millones de dólares destinada a mejorar las operaciones de dragado, esenciales para mantener la profundidad necesaria para la entrada segura de los buques.

El nuevo proyecto apunta ahora hacia otro objetivo: sacar mayor partido a las instalaciones existentes y aumentar la flexibilidad del puerto para responder a diferentes tipos de clientes y mercancías.

Ese movimiento adquiere especial relevancia en un momento en el que Perú está reconfigurando su mapa portuario y logístico. Las grandes infraestructuras marítimas han pasado a ocupar un lugar estratégico en la competencia por atraer rutas comerciales, inversión industrial y nuevas cadenas de suministro en la costa del Pacífico.

Salaverry juega en una escala muy diferente a los grandes proyectos que están transformando el sistema portuario peruano, pero su estrategia responde a la misma lógica: un puerto ya no compite únicamente por disponer de muelles, sino por ofrecer capacidad, conectividad, rapidez y flexibilidad para atender mercancías cada vez más diversas.

En el norte de Perú, Salaverry quiere ocupar una parte de ese nuevo mapa logístico.

Softix: de una óptica familiar en Colombia a digitalizar la salud visual en diez países de América Latina

La compañía colombiana ha desarrollado una plataforma especializada para ópticas, laboratorios y profesionales de la salud visual. Asegura contar con más de 2.000 clientes y 10.000 instalaciones activas en diez países y ahora quiere incorporar inteligencia artificial y conectar digitalmente a los diferentes actores de esta industria.

Una óptica familiar fue el punto de partida de una empresa tecnológica que hoy aspira a construir una infraestructura digital común para el sector de la salud visual en América Latina. Softix, fundada en Colombia por el ingeniero industrial Camilo Jiménez, ha seguido una estrategia basada en resolver un problema muy específico: digitalizar una actividad en la que todavía conviven historias clínicas en papel, hojas de cálculo, procesos manuales y diferentes sistemas que no siempre se comunican entre sí.

La compañía asegura haber alcanzado ya más de 2.000 clientes, 10.000 instalaciones activas y presencia en diez países latinoamericanos: Colombia, México, Honduras, Guatemala, República Dominicana, Panamá, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile. Según los datos proporcionados por la propia empresa, su plataforma gestiona más de 280.000 historias clínicas y genera más de 70.000 facturas electrónicas cada mes.

El crecimiento de Softix resulta interesante también por el camino elegido. Frente a las empresas de software que desarrollan soluciones para numerosos sectores, la colombiana ha optado por especializarse exclusivamente en el ecosistema de la salud visual.

Un software nacido de conocer el problema

La idea surgió de la experiencia del fundador dentro del negocio familiar. Jiménez conocía los problemas cotidianos de las ópticas: desde el registro manual de historias clínicas y fórmulas visuales hasta la coordinación con los laboratorios encargados de producir las lentes.

A partir de ese conocimiento desarrolló una plataforma que integra diferentes procesos en un mismo entorno. Softix incorpora historias clínicas para optometría y oftalmología, gestión de laboratorios, inventario, facturación electrónica, seguimiento de pacientes, funciones administrativas y contables, herramientas comerciales y sistemas para atender las exigencias regulatorias.

La diferencia respecto a un programa empresarial convencional está precisamente en esa especialización. Una óptica no necesita únicamente controlar qué productos tiene en el almacén o emitir una factura. Debe relacionar la atención sanitaria del paciente con las prescripciones, la fabricación de las lentes, los proveedores y el cumplimiento de las diferentes normativas sanitarias.

Softix ha desarrollado también integraciones con equipos de diagnóstico visual. La información generada por determinados dispositivos puede incorporarse automáticamente a la historia clínica digital, reduciendo tareas de introducción manual de datos y, según la compañía, disminuyendo el riesgo de errores durante el proceso.

De Colombia al mercado latinoamericano

La internacionalización comenzó con un cliente hondureño que conoció el sistema durante un encuentro del sector óptico celebrado en Colombia. Aquella primera instalación abrió una expansión que posteriormente continuó mediante recomendaciones y eventos profesionales.

Hoy la plataforma está presente desde México hasta Chile. La estrategia no ha consistido en trasladar exactamente el mismo producto a todos los mercados, ya que la regulación sanitaria, fiscal y administrativa cambia entre países. La capacidad para adaptar el software a esos requisitos forma parte de la propuesta con la que Softix pretende diferenciarse.

Ese factor tiene especial importancia en un sector sanitario. Historias clínicas electrónicas, facturación, protección de la información o reportes exigidos por las administraciones obligan a mantener los sistemas permanentemente actualizados.

La expansión de Softix muestra así una de las posibilidades que ofrece el mercado iberoamericano para empresas tecnológicas especializadas: resolver primero un problema local y descubrir después que buena parte de ese problema se repite en otros países de la región, aunque las normativas y los procesos concretos sean diferentes.

La siguiente etapa: inteligencia artificial

La compañía quiere ahora incorporar herramientas de inteligencia artificial para automatizar procesos administrativos y comerciales, analizar información y apoyar determinadas decisiones dentro de las organizaciones que utilizan su plataforma.

Pero su proyecto a largo plazo va más allá de añadir IA al software existente. Softix plantea crear un ecosistema capaz de conectar a pacientes, ópticas, profesionales, laboratorios y proveedores dentro de una misma infraestructura tecnológica. Un paciente podría solicitar una cita; la óptica gestionar la consulta y la historia clínica; el laboratorio recibir la orden correspondiente y los distintos participantes compartir el flujo de información necesario para completar el servicio.

Es una ambición considerable para una compañía nacida intentando resolver los problemas operativos de una óptica familiar. También representa una tendencia empresarial que merece atención en América Latina: compañías tecnológicas que buscan crecer no mediante productos generalistas, sino mediante una especialización muy profunda en industrias concretas.

En el caso de Softix, el objetivo ya no es únicamente vender programas informáticos para gestionar ópticas. La compañía quiere convertirse en la capa tecnológica que conecte digitalmente una parte de la industria latinoamericana de la salud visual.

Todavía tendrá que demostrar hasta dónde puede llevar esa ambición y cómo evoluciona su implantación en los diez mercados en los que afirma estar presente. Pero su recorrido desde una necesidad detectada en Colombia hasta una plataforma con aspiraciones regionales ofrece una historia reconocible de emprendimiento latinoamericano: conocer profundamente un problema, desarrollar tecnología para resolverlo y descubrir que el mercado puede ser mucho mayor que el país donde comenzó todo.

Canadá se adelanta a México en la negociación comercial con Estados Unidos y aumenta la presión sobre el T-MEC

Washington y Ottawa ultiman un acuerdo preliminar que reduciría los aranceles sobre determinados productos de acero y aluminio y sobre los automóviles canadienses. México lleva meses reclamando alivios similares y observa ahora cómo su principal competidor dentro del mercado norteamericano puede adelantarse en dos sectores fundamentales para su industria.

La negociación comercial de Estados Unidos con sus dos grandes socios norteamericanos ha dado un giro que coloca a México ante una situación incómoda. Canadá y Washington han avanzado hacia un acuerdo preliminar que permitiría rebajar algunas de las barreras arancelarias impuestas durante la nueva ofensiva comercial de Donald Trump, precisamente en sectores donde el Gobierno mexicano lleva meses reclamando un tratamiento más favorable.

Según la información publicada por Bloomberg, el entendimiento provisional contempla reducir al 25% los aranceles sobre determinados productos canadienses de acero y aluminio y al 15% los aplicados a los automóviles. El acuerdo todavía no está cerrado definitivamente, pero el avance ha sido suficiente para elevar la presión sobre los negociadores mexicanos.

El problema para México no reside únicamente en que Canadá pueda conseguir mejores condiciones. Ambos países forman junto a Estados Unidos el T-MEC, uno de los mayores espacios comerciales integrados del mundo, y compiten al mismo tiempo por inversiones industriales destinadas a abastecer el gigantesco mercado estadounidense.

Automóviles, acero y aluminio, en el centro de la negociación

La industria del automóvil es especialmente importante. Durante las últimas décadas, México ha construido una potente plataforma manufacturera integrada con Estados Unidos y Canadá. Las cadenas de producción cruzan varias veces las fronteras antes de que un vehículo terminado llegue al mercado, de manera que cualquier modificación arancelaria altera costes y decisiones de inversión.

México mantiene una ventaja considerable gracias al propio T-MEC. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha señalado que aproximadamente el 85% de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos continúa entrando sin pagar aranceles al cumplir las reglas de origen del tratado. Sin embargo, automóviles, acero y aluminio siguen afectados por medidas sectoriales estadounidenses.

Precisamente esos sectores aparecen también en la negociación canadiense. Si Ottawa consigue finalmente condiciones mejores, México dispondrá de un precedente inmediato para exigir a Washington un tratamiento comparable, pero también perderá parte del argumento utilizado hasta ahora por el Gobierno de Claudia Sheinbaum: que su estrategia negociadora había situado al país en una posición especialmente favorable frente a Canadá.

Dos estrategias diferentes ante Trump

La comparación resulta especialmente interesante porque México y Canadá han seguido estrategias distintas frente a la política comercial estadounidense.

El Gobierno canadiense de Mark Carney mantuvo durante meses una posición más confrontativa, mientras que Claudia Sheinbaum optó por evitar represalias y mantener abiertas las negociaciones con Washington. Estados Unidos y México celebraron tres rondas bilaterales entre mayo y julio, abordando automoción, acero y aluminio, agricultura, cuestiones laborales, seguridad económica y servicios de pago.

Hasta ahora, las autoridades mexicanas habían presentado esa estrategia como una ventaja. El avance canadiense obliga a reconsiderar el resultado: Ottawa puede terminar consiguiendo reducciones arancelarias concretas antes que México.

Eso no significa que la estrategia mexicana haya fracasado. La mayor parte de sus exportaciones mantiene acceso libre de aranceles al mercado estadounidense y las negociaciones continúan. Pero sí introduce una referencia con la que empresarios y Gobierno podrán comparar los resultados obtenidos por ambos países.

China también está detrás de la negociación

Hay además otra cuestión que merece atención porque conecta esta noticia con varios temas que estamos siguiendo: China.

Washington está intentando que México se alinee más estrechamente con su política comercial frente al gigante asiático. La Administración Trump ha planteado que México considere medidas similares a las estadounidenses sobre determinadas importaciones de acero y aluminio procedentes de fuera de Norteamérica. México ya ha incrementado algunos aranceles sobre acero procedente de Asia.

La revisión del T-MEC empieza así a trascender una negociación puramente arancelaria. Estados Unidos busca reforzar una cadena industrial norteamericana menos dependiente de suministros procedentes de China, especialmente en sectores considerados estratégicos.

Para México, el equilibrio es complejo. Estados Unidos es su principal mercado y el acceso preferente que proporciona el T-MEC constituye una de las mayores ventajas competitivas del país para atraer inversión extranjera. Al mismo tiempo, las empresas y productos chinos han aumentado su presencia en la economía mexicana.

El futuro industrial de México también se negocia

Lo que está en juego supera, por tanto, el porcentaje concreto aplicado al acero o a los automóviles. México ha construido durante décadas una parte importante de su modelo industrial sobre la proximidad al mercado estadounidense y la integración de las cadenas productivas norteamericanas.

El nearshoring reforzó todavía más esa expectativa: empresas internacionales podían producir desde México para acceder a Estados Unidos aprovechando menores costes y las ventajas comerciales del T-MEC.

La nueva política comercial estadounidense introduce incertidumbre en ese modelo. Si Washington comienza a negociar condiciones diferentes con Canadá y México, o vincula el acceso preferente a cuestiones como la relación comercial con China, la revisión del tratado puede acabar modificando mucho más que algunos aranceles.

Canadá acaba de conseguir una ventaja negociadora importante, aunque todavía provisional. México dispone ahora de un precedente para reclamar condiciones equivalentes y, al mismo tiempo, de una advertencia.

La gran negociación norteamericana ya no consiste solamente en conservar el T-MEC. Se está decidiendo qué industrias producirán dentro de Norteamérica, dónde se localizarán las nuevas inversiones y hasta qué punto México y Canadá tendrán que alinearse con la estrategia económica de Estados Unidos frente a China.

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Extracto

Vive Latino 2026: dos días para viajar musicalmente entre Zaragoza y Latinoamérica

Amaia, Julieta Venegas, Loquillo, Rigoberta Bandini, Rawayana, Guitarricadelafuente, La M.O.D.A., Siloé, Ojete Calor o Buenavista All Stars forman parte de un cartel de 33 artistas que convertirá el Espacio Expo de Zaragoza en punto de encuentro de la música iberoamericana los días 4 y 5 de septiembre. El festival celebra además su quinta edición con una propuesta que va más allá de los conciertos.

A estas alturas, Vive Latino ya no necesita presentarse en Zaragoza. Han pasado cinco años desde que la versión española del histórico festival mexicano desembarcó junto al Ebro y lo que entonces podía parecer una apuesta arriesgada se ha convertido en una de las grandes citas musicales de la ciudad.

Los próximos 4 y 5 de septiembre, el Espacio Expo volverá a reunir música española y latinoamericana en dos jornadas que comenzarán alrededor de las cinco de la tarde y se prolongarán hasta aproximadamente las tres de la madrugada. Hay grandes nombres, artistas que atraviesan uno de los mejores momentos de sus carreras, grupos que forman parte de la memoria musical de varias generaciones y propuestas menos conocidas que son precisamente uno de los atractivos de un festival de estas características.

Pero Vive Latino 2026 también permite algo más sencillo: llegar con una lista de conciertos imprescindibles y terminar descubriendo un grupo que no estaba en los planes.

Cinco años cruzando el Atlántico

La esencia del Vive Latino español continúa siendo la misma que justificó su llegada a Zaragoza: conectar las escenas musicales de España y Latinoamérica. La organización habla de un «cartel invertido», una adaptación de la filosofía del festival original en la que grandes artistas españoles comparten protagonismo con músicos y bandas llegados del otro lado del Atlántico.

La fórmula se entiende bien observando el cartel de este año. El viernes reúne a Amaia, Julieta Venegas, Loquillo, Rigoberta Bandini, Rawayana, M-Clan, Pignoise, El Kuelgue, Ed Maverick, Plastilina Mosh, Niña Polaca o La Chiva Gantiva, entre otros. El sábado será el turno de Guitarricadelafuente, La M.O.D.A., Siloé, Ojete Calor, Biznaga, La Plazuela, División Minúscula, Esteman y Daniela Spalla, Sonido Gallo Negro o Buenavista All Stars.

No hay un único género dominante. Pop, rock, indie, cumbia, sonidos tropicales, electrónica y músicas de raíz conviven durante las dos jornadas. Tampoco hay una única generación: artistas con décadas de trayectoria aparecen junto a nombres que han construido buena parte de su público durante los últimos años.

Y probablemente ahí esté una de las claves del festival. Vive Latino no obliga a elegir entre nostalgia y actualidad.

Julieta Venegas, Loquillo y una colección de canciones conocidas

Entre los grandes atractivos del viernes destaca Julieta Venegas, una artista que representa especialmente bien la conexión cultural sobre la que se construye el festival. La mexicana lleva décadas manteniendo una relación estrecha con el público español y canciones como Me voy, Limón y sal, Andar conmigo o Eres para mí forman ya parte de un repertorio reconocible a ambos lados del Atlántico.

Su actuación llegará en las primeras horas de una jornada que irá creciendo hasta reunir, entrada la noche, a algunos de los principales nombres del cartel.

Uno de ellos será Loquillo. Más de cuatro décadas de carrera garantizan un concierto en el que habrá espacio para canciones convertidas prácticamente en clásicos del rock español. Su actuación está programada entre las 22.15 y las 23.35 horas, después de M-Clan, formando uno de los tramos más claramente rockeros del viernes.

Entre ambos habrá cambiado completamente el registro. Amaia actuará durante una hora desde las 20.05, mientras que Rigoberta Bandini aparecerá más tarde, ya cerca de la medianoche. El cierre de los grandes nombres de la jornada llegará con Rawayana, una banda venezolana que ha convertido su combinación de reggae, funk, pop y ritmos caribeños en una propuesta de alcance internacional.

El viernes resume así bastante bien el espíritu del Vive Latino: en unas horas será posible pasar de Julieta Venegas a Pignoise, de Amaia a M-Clan, de Loquillo a Rigoberta Bandini y terminar la noche con Rawayana.

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Un sábado para descubrir

El segundo día ofrece un recorrido diferente. Guitarricadelafuente ocupará uno de los grandes espacios de la tarde, mientras que Siloé, La M.O.D.A., Ojete Calor, Biznaga y La Plazuela representan distintas caras de la escena española actual.

Pero el sábado ofrece también una oportunidad especialmente interesante para mirar hacia Latinoamérica. Buenavista All Stars recupera la tradición musical cubana; Sonido Gallo Negro lleva desde México una propuesta construida alrededor de la cumbia psicodélica instrumental, mientras que Esteman y Daniela Spalla representan otra vertiente del pop latinoamericano contemporáneo. A ellos se suma División Minúscula, uno de los nombres con larga trayectoria dentro del rock alternativo mexicano.

Precisamente aquí conviene no limitar el festival a sus cabezas de cartel. Una parte de la experiencia del Vive Latino consiste en cruzar hacia el escenario donde toca un artista desconocido, quedarse unos minutos y cambiar sobre la marcha el itinerario previsto.

Aragón también sube al escenario

Kase O @vivelatino_es #VLE25 #ViveLatinoEspaña25

La conexión entre las dos orillas del Atlántico no hace desaparecer la presencia local. El cartel reserva espacio para artistas vinculados a Aragón, algo que se ha mantenido durante las diferentes ediciones del festival.

En 2026 estarán Modelo, formación zaragozana que trabaja alrededor del pop electrónico; Begut, que llegará con su primer disco; El Verbo Odiado, nacido en Huesca, y Volador, que ha iniciado una nueva etapa después de varios años de parón.

Su presencia tiene importancia por algo más que completar el cartel. Compartir festival con artistas internacionales ofrece escaparate y público a proyectos nacidos aquí, al tiempo que evita que Vive Latino sea simplemente un festival importado que utiliza Zaragoza como escenario.

Después de cinco ediciones, la relación funciona en las dos direcciones: Latinoamérica llega a Zaragoza, pero Zaragoza y Aragón también encuentran una ventana dentro del festival.

Tres escenarios y un problema inevitable: elegir

Los conciertos se repartirán entre tres escenarios y eso significa que no será posible verlo todo. El festival obliga a organizarse, especialmente durante las horas centrales de cada jornada, cuando empiezan a coincidir algunos de los nombres principales.

El viernes, por ejemplo, habrá que decidir cómo combinar a Amaia con El Kuelgue o elegir qué hacer cuando diferentes actuaciones se solapen parcialmente. El sábado ocurrirá algo parecido con Guitarricadelafuente, Ojete Calor, Siloé y el resto de la programación.

La recomendación práctica es sencilla: seleccionar cuatro o cinco actuaciones irrenunciables cada día y dejar el resto del horario abierto. Intentar atravesar continuamente el recinto para escuchar unos minutos de cada concierto puede terminar convirtiendo dos días de música en una carrera de escenario en escenario.

Las puertas abrirán ambos días a las 16.45 horas, los primeros conciertos comenzarán alrededor de las 17.00 y la música continuará hasta aproximadamente las tres de la madrugada.

Del taco al ternasco

Vive Latino quiere diferenciarse también de la imagen del festival entendido exclusivamente como una sucesión de conciertos. La gastronomía vuelve a formar parte de la experiencia y la organización anuncia una oferta que combinará referencias latinoamericanas con producto aragonés, desde los tacos hasta el ternasco.

No es un añadido completamente ajeno al concepto del festival. Si Vive Latino pretende ser un encuentro cultural iberoamericano, la comida proporciona otra forma de recorrer ese territorio común y, al mismo tiempo, permite introducir elementos de identidad aragonesa dentro del recinto.

El Espacio Expo contribuye a esa idea de permanecer durante horas en el festival. La amplitud del recinto, las zonas verdes y su situación junto al Ebro permiten alternar conciertos, descansos y gastronomía sin salir del espacio.

Un festival que también mueve Zaragoza

Cinco ediciones permiten empezar a valorar Vive Latino no solo desde la música. Según los datos del Ayuntamiento de Zaragoza, las cuatro primeras ediciones acumularon más de 155.000 asistentes y un impacto económico superior a 25 millones de euros en la ciudad. Solo en 2025 acudieron unas 38.000 personas y el impacto estimado superó los 6,7 millones.

El festival ha conseguido además atraer público exterior. Los datos municipales señalan visitantes procedentes de más de 40 países desde su llegada a Zaragoza, reforzando una dimensión turística que trasciende a quienes viven en la ciudad.

Hoteles, restauración, transporte y comercio reciben durante ese fin de semana una parte del gasto generado por un acontecimiento que progresivamente ha dejado de ser únicamente musical para convertirse también en una herramienta de proyección exterior.

Zaragoza vuelve a mirar hacia Latinoamérica

Quizá sea esa la característica que mejor diferencia a Vive Latino de otros grandes festivales españoles. Su personalidad no depende únicamente del tamaño de los artistas contratados, sino de la relación cultural que propone.

Durante dos días será posible escuchar en Zaragoza rock mexicano, pop español, cumbia psicodélica, música cubana, indie aragonés o sonidos venezolanos sin salir del mismo recinto. Habrá artistas capaces de reunir a miles de personas frente al escenario y otros que llegarán siendo desconocidos para buena parte del público.

Cinco años después de aquel primer desembarco, Vive Latino ya forma parte del calendario cultural zaragozano. Los días 4 y 5 de septiembre, el Espacio Expo volverá a ser ese pequeño territorio compartido entre España y Latinoamérica donde se viene a escuchar música, comer, encontrarse y, con un poco de suerte, regresar a casa con alguna canción que no conocíamos al entrar.

Las entradas se encuentran actualmente en fase 2, con un precio oficial de 80 euros más gastos para cada jornada y 130 euros más gastos para el abono de dos días.

Información oficial de Vive Latino España 2026

Julieta Venegas vuelve a Zaragoza: una de las grandes voces latinoamericanas llega al Vive Latino

Julieta Venegas será una de las protagonistas de la primera jornada del Vive Latino España 2026. La artista mexicana actuará el viernes 4 de septiembre en el Espacio Expo de Zaragoza, dentro de una edición especialmente simbólica para un festival que cumple cinco años tendiendo puentes musicales entre España y Latinoamérica.

Julieta Venegas regresará a Zaragoza el próximo 4 de septiembre como uno de los grandes nombres internacionales del Vive Latino España 2026. La cantante mexicana compartirá la primera jornada del festival con artistas como Amaia, Loquillo, Rigoberta Bandini, Rawayana, M-Clan, Pignoise, Niña Polaca, El Kuelgue o Ed Maverick.

Su presencia encaja especialmente bien en la filosofía con la que Vive Latino ha construido su edición española. Nacido al otro lado del Atlántico y asentado desde 2022 en Zaragoza, el festival reivindica el intercambio musical entre España y Latinoamérica y celebra este año su quinto aniversario en la capital aragonesa. La organización vuelve a apostar por lo que denomina un «cartel invertido», en el que artistas españoles comparten escenario y público con algunas de las principales figuras y bandas latinoamericanas.

En ese intercambio, Julieta Venegas ocupa una posición especial. Nacida en Estados Unidos y criada en Tijuana, la artista ha construido una carrera profundamente vinculada a México y se ha convertido en una de las voces más reconocibles de la música latinoamericana de las últimas décadas. Su capacidad para moverse entre el pop, el rock y las sonoridades tradicionales, acompañada con frecuencia por instrumentos como el acordeón, ha contribuido a crear un estilo fácilmente identificable.

Una carrera que cruza generaciones

La trayectoria de Julieta Venegas permite recorrer buena parte de la evolución de la música popular latinoamericana desde finales de los años noventa. Tras sus primeros trabajos, su carrera adquirió una dimensión internacional con discos como y Limón y sal, que ampliaron considerablemente su público en España y otros mercados.

De aquellos años proceden algunas de las canciones más conocidas de su repertorio, como Andar conmigo, Me voy, Limón y sal o Eres para mí. Su carrera, sin embargo, no ha quedado anclada en aquellos éxitos. Venegas ha continuado publicando música, colaborando con artistas de diferentes generaciones y manteniendo una presencia habitual en escenarios de España y Latinoamérica.

Esa continuidad es uno de los elementos que pueden hacer especialmente atractivo su paso por el Vive Latino. Como sucede con Loquillo desde otra tradición musical, Venegas pertenece ya a una generación de artistas cuyo repertorio forma parte de la memoria musical de públicos de edades muy diferentes.

Precisamente ese carácter intergeneracional es uno de los argumentos que la organización quiere potenciar en su quinto aniversario: reunir artistas consolidados y nuevas voces para que convivan públicos que no necesariamente escucharían la misma música fuera del festival.

Julieta Venegas, antes de que llegue Amaia

La actuación de la mexicana se integra además en una tarde especialmente atractiva dentro de la programación del viernes. Las puertas del Espacio Expo abrirán a las 16.45 horas y los conciertos comenzarán alrededor de las cinco de la tarde.

Julieta Venegas aparecerá así en uno de los primeros tramos fuertes de una jornada que irá aumentando progresivamente de intensidad. Después llegarán nombres como Amaia, M-Clan y Loquillo, antes de que Rigoberta Bandini y Rawayana conduzcan la programación hacia la madrugada.

La combinación también permite observar el carácter del cartel de esta edición. En pocas horas el público podrá pasar de una de las artistas mexicanas más reconocidas internacionalmente al pop de Amaia, el rock de M-Clan y Loquillo o los sonidos de la banda venezolana Rawayana.

Más que agrupar artistas dentro de un único género, Vive Latino vuelve a utilizar Zaragoza como lugar de encuentro entre escenas musicales distintas.

Cinco años cruzando el Atlántico desde Zaragoza

La actuación tiene además un significado especial dentro de la historia reciente del festival. Vive Latino España llegó a Zaragoza en 2022 y desde entonces ha mantenido el Espacio Expo como sede. Por sus escenarios han pasado artistas como Andrés Calamaro, Amaral, Molotov, Kase.O, Los Fabulosos Cadillacs, Vetusta Morla o Los Ángeles Azules.

Cinco ediciones después, la relación entre Zaragoza y el festival se ha consolidado hasta convertir a la ciudad en la sede europea de una marca musical nacida en México. Ese vínculo adquiere mayor sentido cuando el cartel incorpora artistas capaces de conectar realmente las dos orillas.

Julieta Venegas es uno de esos nombres.

Su trayectoria ha discurrido durante décadas entre México, Latinoamérica, España y otros mercados internacionales, mientras que buena parte de sus canciones forman parte de un repertorio reconocible para el público español.

Su concierto del 4 de septiembre será, por tanto, algo más que la presencia de otra artista internacional dentro del cartel. Representa bastante bien la idea sobre la que Vive Latino ha construido su identidad en Zaragoza: utilizar la música como un puente cultural entre España y Latinoamérica.

Las entradas de día para el viernes se encuentran actualmente en la fase anunciada por la organización a 80 euros más gastos de gestión, mientras que el abono para las dos jornadas cuesta 130 euros más gastos. La organización recuerda que los precios pueden cambiar al pasar a una nueva fase de venta.

Vive Latino Zaragoza 2026: horarios, conciertos imprescindibles y cómo organizar los dos días del festival

Amaia, Julieta Venegas, Loquillo, Rigoberta Bandini, Rawayana, Guitarricadelafuente, Siloé, La M.O.D.A. y Ojete Calor son algunos de los protagonistas de la quinta edición del Vive Latino España. El festival ya ha publicado sus horarios definitivos y distribuye sus conciertos entre tres escenarios durante los días 4 y 5 de septiembre en el Espacio Expo de Zaragoza.

El Vive Latino vuelve a Zaragoza los próximos 4 y 5 de septiembre con una quinta edición que confirma la consolidación de la capital aragonesa como sede española del festival iberoamericano. Durante dos jornadas, el Espacio Expo reunirá artistas españoles y latinoamericanos en una programación que combina rock, pop, indie y diferentes sonidos llegados del otro lado del Atlántico.

El festival ha publicado ya los horarios definitivos, una información especialmente útil porque la programación se reparte entre los escenarios Ámbar, Caja Rural de Aragón y VL. Como ocurre en cualquier festival de estas dimensiones, será necesario elegir en algunos momentos entre actuaciones simultáneas o parcialmente coincidentes.

Las puertas del recinto abrirán ambos días a las 16.45 horas. Los primeros conciertos comenzarán poco después de las 17.00 y la programación se prolongará hasta bien entrada la madrugada.

Viernes: de Julieta Venegas y Amaia a Loquillo, Rigoberta Bandini y Rawayana

La primera jornada concentra algunos de los nombres más reconocibles del cartel. Una posible ruta puede comenzar a las 17.40 con Niña Polaca, en el escenario Caja Rural de Aragón, aunque El Practicante abre el escenario VL a las 17.15. A las 18.25 llegará uno de los primeros grandes reclamos internacionales: Julieta Venegas, que actuará durante 50 minutos en el escenario Ámbar.

Después llega uno de los tramos en los que habrá que tomar decisiones. Pignoise comienza a las 19.15 y El Kuelgue lo hace a las 20.10, prácticamente coincidiendo con el inicio del concierto de Amaia, previsto entre las 20.05 y las 21.05 en el Ámbar. Para quien tenga a la artista navarra entre sus imprescindibles, convendrá reservar esa hora completa.

A partir de las nueve de la noche el festival enlaza varios conciertos de enorme tirón. M-Clan actuará de 21.10 a 22.10, mientras Ed Maverick estará en el VL desde las 21.40. Cinco minutos después de terminar M-Clan, a las 22.15, comenzará Loquillo, con una actuación de 80 minutos.

La medianoche ofrece otra combinación interesante. Rigoberta Bandini estará en Caja Rural de Aragón de 23.35 a 00.45, mientras Plastilina Mosh habrá comenzado a las 23.10 en el VL. A las 00.50 tomará el relevo Rawayana, que llevará el escenario Ámbar hasta las 02.00. Quienes todavía quieran continuar podrán elegir después entre Modelo y La Chiva Gantiva.

vive latino 2026

Sábado: Guitarricadelafuente, Ojete Calor, Siloé y La M.O.D.A.

El sábado mantiene prácticamente el mismo esquema, aunque cambia por completo el carácter musical. B.V. All Starscomenzará a las 17.40 en Caja Rural de Aragón y Biznaga llegará al Ámbar a las 18.25. A esa misma hora estará actuando El Verbo Odiado en el escenario VL.

Uno de los primeros momentos fuertes llegará a las 20.05 con Guitarricadelafuente, que dispondrá de una hora en el escenario Ámbar. La alternativa será combinar parte de su concierto con Hermanos Martínez, programados de 19.45 a 20.35.

A las 21.10 coinciden dos propuestas completamente diferentes: Ojete Calor, en Caja Rural de Aragón, y Esteman y Daniela Spalla, en el VL. Después, el Ámbar quedará para Siloé, de 22.15 a 23.25, mientras División Minúscula comienza a las 22.35 en el tercer escenario.

La madrugada estará marcada por La M.O.D.A., que actuará entre las 00.45 y las 01.55, y por La Plazuela, programada desde las 01.55 hasta las 02.55. En el escenario VL, Sonido Gallo Negro tocará entre las 01.10 y las 02.00 y Rialto prolongará la programación hasta las 03.45.

Un festival que cumple cinco años en Zaragoza

Más allá de los horarios, la edición de 2026 tiene un componente especial. Se cumplen cinco años de Vive Latino España en Zaragoza, una adaptación del festival nacido en México que ha construido aquí una identidad propia basada precisamente en el intercambio musical entre España y Latinoamérica.

El cartel refleja bien esa filosofía. Julieta Venegas, Rawayana, Plastilina Mosh, El Kuelgue, Ed Maverick, Esteman y Daniela Spalla o División Minúscula conviven con Amaia, Loquillo, Rigoberta Bandini, M-Clan, La M.O.D.A., Guitarricadelafuente, Siloé, Biznaga u Ojete Calor. La organización define esta combinación como un «cartel invertido», en el que artistas españoles y latinoamericanos comparten protagonismo.

El Ayuntamiento de Zaragoza contabiliza 33 bandas y artistas en esta quinta edición. El festival complementará la programación musical con gastronomía y otras propuestas culturales, manteniendo la intención de que el encuentro vaya más allá de una sucesión de conciertos.

Tres escenarios y muchas decisiones

Con los horarios sobre la mesa, el principal consejo es sencillo: llegar al Espacio Expo con una primera selección hecha, pero dejando margen para descubrir artistas. El Vive Latino ha construido parte de su personalidad precisamente sobre la convivencia entre nombres conocidos y grupos con menor presencia en España.

El viernes ofrece una ruta especialmente potente alrededor de Julieta Venegas, Amaia, M-Clan, Loquillo, Rigoberta Bandini y Rawayana, aunque seguirla completa significa renunciar a buena parte de lo que ocurre en el escenario VL. El sábado permite construir otro recorrido con Biznaga, Guitarricadelafuente, Ojete Calor, Siloé, La M.O.D.A. y La Plazuela.

No hay, por tanto, un itinerario perfecto. Y probablemente esa sea también parte de la gracia de un festival: planificar cinco conciertos y terminar descubriendo el sexto mientras se cruza de un escenario a otro.

Las entradas de día están actualmente anunciadas por la organización a 80 euros más gastos de gestión. La información actualizada sobre entradas, accesos y posibles cambios de programación puede consultarse directamente en la web oficial de Vive Latino España.