El Ministerio de Defensa financia el proyecto Murade, con el que Sener TAFS transformará tecnológicamente un blanco aéreo utilizado en ejercicios militares en un demostrador de munición merodeadora de alta dinámica. El programa incorporará navegación autónoma, inteligencia artificial y comunicaciones robustas y forma parte del esfuerzo español por desarrollar capacidades propias en este tipo de sistemas.
El Ministerio de Defensa ha encargado a Sener TAFS el desarrollo de un demostrador tecnológico de munición merodeadora de alta dinámica, una de las capacidades que mayor protagonismo ha adquirido en los conflictos militares recientes. El proyecto, denominado Murade, utilizará como punto de partida el Scrab II, un sistema aéreo no tripulado desarrollado originalmente como blanco para ejercicios de defensa aérea.
El contrato de investigación y desarrollo asciende a 292.751 euros, impuestos incluidos, y se ejecutará desde agosto de 2026 hasta el 30 de noviembre de 2027. Forma parte del programa Coincidente de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM), destinado a aprovechar tecnologías desarrolladas en el ámbito civil o empresarial que puedan tener aplicaciones de interés para la Defensa.
La relevancia del proyecto no está tanto en su importe, relativamente reducido frente a los grandes programas de adquisición militar, como en la tecnología que pretende desarrollar. Murade busca demostrar que una plataforma aérea ya existente puede evolucionar hacia un sistema con nuevas capacidades de navegación, autonomía, comunicaciones y gestión de misión.
De blanco aéreo a demostrador de munición merodeadora
El Scrab II fue concebido con una finalidad muy diferente. Se trata de un target drone, un avión no tripulado que reproduce amenazas aéreas para que las Fuerzas Armadas puedan entrenar sus sistemas de detección, seguimiento e interceptación.
La plataforma está propulsada por una o dos turbinas y puede alcanzar velocidades de hasta 120 metros por segundo, alrededor de 432 kilómetros por hora. Su autonomía llega a 60 minutos, puede operar a una altura de hasta 6.000 metros y dispone de un radioenlace de hasta 100 kilómetros. Tiene 2,94 metros de longitud, una envergadura de 2,52 metros aproximadamente y un peso máximo al despegue de 90 kilos.
Sener señala que el Scrab II ha sido utilizado como blanco en actividades relacionadas con sistemas de defensa aérea como Standard, Hawk, Roland e IRIS-T. Puede operar además desde distintos emplazamientos, incluidos buques durante ejercicios en alta mar.
Murade aprovechará esa plataforma de vuelo, pero necesitará incorporar tecnologías diferentes para desarrollar las funciones previstas en una munición merodeadora. Por eso no debe interpretarse que el Scrab II actualmente disponible vaya simplemente a recibir una carga y convertirse en el nuevo sistema. El contrato tiene como finalidad desarrollar y probar un demostrador.
Inteligencia artificial y mayor autonomía
Una parte importante del programa estará precisamente en los sistemas electrónicos y de control. El desarrollo contempla tecnologías de navegación y posicionamiento autónomos, inteligencia artificial y comunicaciones robustas, además de los sistemas necesarios para evolucionar desde una plataforma utilizada en entrenamiento hacia una arquitectura destinada a nuevas misiones.
Las municiones merodeadoras ocupan un espacio intermedio entre los drones convencionales y determinados tipos de misiles. Pueden permanecer durante un periodo en una zona de operaciones antes de intervenir sobre un objetivo, lo que explica el interés creciente por mejorar su autonomía, navegación y capacidad de coordinación.
La convocatoria española pretende avanzar además hacia sistemas capaces de funcionar de forma colaborativa y en enjambres, así como mantener sus capacidades en entornos electromagnéticos degradados. El desarrollo tecnológico no se limita, por tanto, a la propia aeronave, sino que afecta también a comunicaciones, navegación y coordinación entre plataformas.
Tres proyectos españoles compiten por desarrollar esta capacidad
Murade no es el único proyecto seleccionado por Defensa. La línea Loimun del programa Coincidente eligió tres propuestas diferentes para explorar soluciones nacionales en municiones merodeadoras.
Junto al proyecto presentado originalmente por Sistemas de Control Remoto —actualmente integrado en Sener TAFS— aparecen Mamma, de Arquimea Advanced Systems, y Milpro, promovido por Swarming Technologies & Solutions e Instalaza. En Murade participan también Instalaza y UAV Navigation.
Este dato permite situar mejor el contrato. Defensa no ha seleccionado todavía un sistema que vaya a adquirirse y desplegarse de forma generalizada, sino que está financiando diferentes vías tecnológicas para desarrollar una capacidad que posteriormente podría evolucionar hacia programas de mayor alcance.
El modelo permite reducir riesgos antes de acometer inversiones industriales superiores: primero se desarrollan y prueban demostradores y posteriormente pueden adoptarse decisiones sobre continuidad, producción o adquisición.
Sener refuerza su negocio de sistemas no tripulados
El proyecto también refleja la estrategia seguida por Sener para aumentar sus capacidades en sistemas autónomos. En 2024 adquirió Sistemas de Control Remoto (SCR), compañía que desarrollaba y comercializaba el Scrab II. Posteriormente ambas sociedades avanzaron en su integración hasta que SCR quedó incorporada en Sener TAFS.
La operación permitió a Sener incorporar tecnologías y experiencia relacionadas con sistemas no tripulados aéreos, terrestres y navales. Murade utiliza ahora precisamente uno de los productos procedentes de esa adquisición como punto de partida para entrar en otro segmento tecnológico.
La relación de Sener TAFS con Defensa va además más allá de este proyecto. La compañía trabaja con la Armada en el suministro y soporte de blancos aéreos utilizados para entrenamiento. Un acuerdo marco reciente para alquiler, adquisición, formación, repuestos y soporte técnico de estos sistemas tiene un valor estimado de 6,6 millones de euros, incluidas posibles prórrogas.
El BOE confirma asimismo adjudicaciones a Sener TAFS relacionadas con blancos para unidades de la Armada, reforzando su posición como proveedor en este ámbito.
España busca tecnología propia en un mercado estratégico
Murade debe entenderse dentro de un movimiento más amplio de la industria española de defensa. El incremento de las necesidades militares europeas está impulsando inversiones en drones, comunicaciones, guerra electrónica, sistemas autónomos y municiones, al tiempo que los gobiernos intentan reducir determinadas dependencias tecnológicas exteriores.
En ese escenario, el programa Coincidente permite que diferentes empresas desarrollen tecnologías susceptibles de convertirse posteriormente en capacidades nacionales.
El contrato de Sener es todavía una fase temprana de ese proceso. Murade no es hoy una munición operativa que vaya a incorporarse a las Fuerzas Armadas, sino un demostrador cuyo desarrollo deberá determinar la viabilidad de las tecnologías propuestas. Cualquier eventual producción o entrada en servicio requeriría decisiones y contratos posteriores.
Precisamente por eso, el interés de la noticia está más en la dirección que señala que en los 292.751 euros del contrato. España está financiando simultáneamente varias soluciones para desarrollar conocimiento propio en una tecnología que está cambiando rápidamente la guerra moderna, y Sener acaba de entrar en esa carrera aprovechando una plataforma que ya tenía probada como blanco aéreo.
















